domingo, octubre 19, 2008

La Historia o la Experiencia.

La historia que os quiero narrar me sucedió hace ya más de una década. Creí que nunca más hablaría sobre ello, pero ahora que me he vuelto un escritor “parlanchín” de mediana solvencia, quiero que llegue a vosotros para que sepáis que ciertos lugares quizá no estén tan lejos o no sea tan difícil adentrarse en ellos como algunos aseguran.

Compré una casa en una región boscosa del país. El arquitecto que la construyó me dijo –yo apenas le creí – que los bosques que la rodeaban estaban poco explorados. Le pregunté qué entendía por “poco explorado,” se quedó dudando un rato y me dijo: “Pues eso, poco frecuentados.”
Yo acababa de ganar varios premios; entre ellos el Ateneo de Sevilla, por lo cual, últimamente me estaba convirtiendo en un escritorzuelo de renombre. Pero el éxito llama al éxito, me había vuelto un indecente ambicioso y quería más. De modo que decidí instalarme en aquel lugar a escribir lo que consideraba habría de ser mi obra maestra.
Llegué un día de Otoño, instalé mis apechusques como pude en la casa y a continuación, visto que hacía una tarde inmejorable, decidí salir a dar un paseo y tomar contacto con el terreno.

Al adentrarme en aquel bosque pensé en lo que me había dicho el arquitecto y se me ocurrió preguntarme: “¿Y si resulta que eres el primer ser humano que pone los pies en este lugar durante milenios?” Sonreí. Bueno, en realidad lo pensé como una mera posibilidad; es decir, que aunque todo el mundo supiera –como se sabía que el bosque estaba ahí – por casualidad en años hubiera coincidido que a nadie se le había ocurrido entrar o siquiera darse un garbeo.
Llevaría caminando cerca de tres cuartos de hora y me hallé en medio de una preciosa pradera. Me detuve, escuché el silbido del viento y el canto del cuco. Lo cierto es que los pinos parecían robustos, no de esos que se talan y plantan en varios años. Me di la vuelta para regresar por el camino que había seguido y me di cuenta con una sonrisa estúpida de algo esencial. No había camino. En realidad me había limitado a avanzar pensando en mis cosas sin tomar una dirección en concreto.

Con algo de nerviosismo, pero conservando siempre la calma, por primera vez me hice una pregunta con cierta ligereza: ¿Y si te has perdido? Y a continuación. ¿Qué podría pasarte?
Comprobé, tal como presentía, que había dejado el móvil en casa, la linterna, el mechero y el tabaco. Luego, no tenía nada de lo que suele considerarse de utilidad en situación semejante; ni siquiera podría fumarme un cigarrito de consuelo. No abrí la boca. No estaba ni mucho menos desesperado ni asustado; al contrario, para mí aquello era una especie de juego, un reto. Comencé a caminar tratando de seguir mis huellas en sentido inverso, pero se perdieron en una zona rocosa, y tras dar un paseo de unas dos horas agotadoras, misteriosamente, volví a aparecer en aquella pradera. Aquel primer incidente me comenzó a desmoralizar. Y tanto. Se hacía de noche. Suelo ser un hombre tranquilo y me dispuse a aguantar en esa situación. Me acomodé sobre la hierba y a eso de las doce mis ojos cedieron al cansancio.

Cuando desperté a la mañana siguiente creí estar soñando. Una hermosa señorita me contemplaba con atención y al parecer, interés. Di un pequeño respingo. Pero ella habló y me calmó – en parte – aunque no del todo. Pues al parecer era extranjera, ya que pronunciaba un español bastante extraño.
- “¿Como os encontráis, caballero?”
Y yo le respondí:
- “De vicio.”
Permaneció mirándome inquieta. Parecía más nerviosa que yo.
Continuamos hablando un buen rato y me reveló que llevaba tres días perdida en aquel bosque mágico. Y Yo le dije:
- “De mágico poco, jodido y enrevesado, lo que quieras.”
Me contó que cada día había intentado regresar por el camino por el cual se perdió y tras dar vueltas y vueltas acababa siempre en esa pradera. Cansado de oírla le pregunté por qué hablaba así. Ofendida, me dijo que quien hablaba raro era yo. Le pregunté si era española y ella me hizo la misma pregunta. Le expliqué que pertenecía a la “Comunidad de Madrid” y ella dijo ser del “¿Reyno de España?” Aquello me hizo gracia y me carcajeé como un loco durante un buen rato. La verdad es que lo necesitaba. Después, poniéndome serio de nuevo, le dije que se dejara de tomaduras de pelo y me dijera por donde se salía. Se cruzó de brazos, parecía ofendida. Le rogué que me perdonara y añadí que yo también estaba nervioso. Pasamos tres días más deambulando. Recorríamos durante horas aquel bosque "maravilloso" y al final, invariablemente, siempre ocurría el mismo milagro o desastre: Acabábamos rendidos en la pradera.

María –así se llamaba – me enseñó que por fortuna el alimento no era problema. Recogimos piñones, fresas silvestres, y hasta manzanas. Dimos con varios arroyos de aguas cristalinas, había peces que capturé arrastrándolos a zonas poco profundas, y donde nos bañábamos, naturalmente por turnos, pues ella era increíblemente pudorosa. Pero no estuvo dispuesta a comerse crudo el pescado. Yo no fui tan recatado, por fortuna había visitado ya bastantes japoneses.
Había un detalle en ella. El traje que vestía. ¡Me encantaba! Era casi tan farragoso y complejo como el de Alicia en el País de las Maravillas. Sentados un atardecer a la sombra de un abedul me lo dijo. Era sobrina del conde de Gondomar. Yo le respondí que ése debía de ser un hombre importante. Y ella, sonriendo orgullosa, me contestó que en efecto, tenía mucho caudal. Bromeando e imitándola le dije que si tenía tanto “caudal” lo demostrara. Sacó un saquito de cuero lo abrió y dejó caer unas monedas muy raras. En concreto seis – según ella eran reales de plata de a 8 cada uno – lo cual hacían cuarenta y ocho pesos. Me pareció un gesto simpático. Abrí mi cartera extraje dos billetes de cincuenta euros se los di y sonriéndole malévolamente le pregunté. ¿Por cien euros cuantos de tus reales de a 8 me das? Los miró por delante y por detrás, y quien se rió fue ella. Divertida me entregó un real. Me pareció una tramposa. La tome de los brazos, forcejeamos, le di un beso y me lo devolvió con un mordisco. Grité y se rió. Iba a saltar sobre ella cuando me dijo. “¡Desleal, estoy prometida!” Me detuve azorado, me tomó por el cuello y me besó con pasión. Cuando fuimos a hacer el amor me lamenté por no llevar condones. Me miró con extrañeza y me preguntó si acaso eso tenía que ver con el mal de la sífilis. Enojado le dije:
- “No, y tampoco con el sida.”
Permaneció mirándome sorprendida unos instantes, luego su expresión cambió por la de unos ojos de amor y fascinación que me miraban con intensidad y pureza.

La cosa duró unas semanas hasta que la última, en un lugar apartado del prado, descubrimos la losa. Sobre ella ponía: “Salida del bosque.” Nos miramos sorprendidos. María dijo:
- “Saldré yo primero.”
La tomé de la mano y le dije.
- “Espera, podría ser peligroso. ¿Y si es una trampa? Y añadí. - Saldremos los dos a la vez.”
Abrimos la losa, había unas escaleras, cerramos y bajamos a oscuras sin soltarnos de la mano. Una vez abajo constatamos que estábamos en una sala. Tanteamos las paredes y no hallamos acceso o salida a otro recinto. Quisimos retroceder pero las escaleras ya no estaban, habían desaparecido. María se echó a llorar, le daba miedo la oscuridad. Estuvimos horas abrazados, finalmente, agotados, nos dejamos caer sobre el suelo.

Desperté al cabo de unas horas, estaba solo en la misma pradera. ¿Dónde estaba María? De pronto vi un camino ante mí, lo seguí y en tres cuartos de hora estaba delante de mi casa. Entré corriendo, buscaba... ¡ni yo mismo sabía qué! Tomé el móvil para llamar y dar parte de mi extravío, iba a hacerlo cuando me fijé en la fecha. Era el mismo día en que me perdí. Tuve un presentimiento y puse la televisión. En ese instante comenzaban las noticias, y la fecha y la hora coincidían, no había duda: Era el mismo día que me perdí. El tiempo no había pasado. Luego, el bosque el paseo y... ¿María? Noté el volumen en mi bolsillo derecho, metí la mano y al abrirla vi un objeto deforme de plata. Decepcionado estuve a punto de arrojarlo por la ventana, pero algo hizo que me detuviera.

Días después regresaba al departamento de Ingeniería Química de la Universidad para recibir una respuesta concreta a mi pregunta.
Esto fue lo que me dijo el jefe del departamento de investigación.
- “En efecto señor. Esta porción de metal contiene además de una antigüedad de cuatro siglos, plata en las mismas proporciones que la moneda básica conocida como real acuñada desde 1525 hasta el 1700.”
Deduje que la moneda no había resistido un avance del tiempo tan brusco sin deformarse por completo y perder su grabado, pero al menos supe una cosa; algo había sucedido. En cuanto a María, defraudado, pensé que los billetes de euro al retroceder en el tiempo se habrían desintegrado pero... ¿y si la había dejado embarazada? Entonces me recordaría para siempre aunque ¿para bien o para mal? El caso es que yo tendría al fin descendencia. Claro que una descendencia ascendente en el tiempo. Lo cual podría acarrear consecuencias. Por un instante se me ocurrió meditar. ¿Y si yo fuese un pariente lejano de mi propio hijo? Me dieron escalofríos.
Escuché mi nombre en los micrófonos.
Subí al estrado a recoger el premio Planeta por mi novela: “La historia o la Experiencia.”

José Fernández del Vallado. Josef. Oct 2008.


Reacciones:

37 libros abiertos :

  1. Me dejas con la duda si es historia o experiencia. De cualquier forma es un relato genial , me ha encantado, A quien no le gustaria vivir algo así tan magico?. Un beso

    ResponderEliminar
  2. Los sueños, sueños son... o no... :-)

    ResponderEliminar
  3. Por favor dí que no fué un sueño, dí que es real, lo creo a pies juntillas, precioso.

    ResponderEliminar
  4. Dios Josef!!! lo que sea es maravilloso y bien merecido ese premio!!
    Me ha encantado leerte, no paré hasta el final con mucha curiosidad!
    Gracias por este momento!

    Un abracito,

    Ali

    ResponderEliminar
  5. Es que no merecés más que premios y premios, porque sos GENIAL!!!!!!!!!!!!!
    felicidades!
    te quiero muchoooo!
    Rox

    ResponderEliminar
  6. Yo también tuve mi encuentro surreal y genuino.

    Me gusta recordarlo así, como mi chico ideal.
    ... y por ende, imposible de encajar en mi chico real.

    Me gustó... es casi la media noche y las criaturas míticas y espíritus comienzan a despertarse... creo que tú y yo, somos parte de su mundo. =D

    Insisto... tu música es hipnotizante.... De verdad que me excita!!

    Abrazos mi querido Josef!!!

    Salta Valiente!!!

    ResponderEliminar
  7. que historia tan bonita con mezcla de realidad y sueño,fuera lo que fuera seguro que lo disfrutarías y mucho.El premio del que hablas seguro que sería real,porque escribres de maravilla :)

    besitos

    ResponderEliminar
  8. Estaba pensando que escribes tan bien que todo parece posible. Lo mismo escrito por cualquier otra persona no conseguiría ese efecto.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  9. Buenos días, Josef
    Qué relato!!! Espero que el sueño haya sido realidad.
    Saludos

    ResponderEliminar
  10. uffffff, que bueno, que bueno, que bueno, me encantan tus historias, pero esta ha sido... mmmm no se como definirlo, GENIALLL

    yo quiero perderme en el bosque, al menos unas cuantas semanas, sobre todo si cuando regresas no ha pasado el tiempo, y mira que llevo yo tiempo intentado pararlo, y no había manera, ahora ya se cual es el secreto, tendré que localizar ese bosque

    un grandísimo saludo

    ResponderEliminar
  11. Todas las historias que nos cuentas tienen un bello sabor, el de tus palabras, es un placer siempre leerte Josep.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  12. Si cada día te superas!

    Un regalo leerte!

    ♥♥♥besos♥♥♥

    ResponderEliminar
  13. Ese premio para vos!
    Es Wim Mertens!?
    Un saludo!
    A-L-U-C-I-N-A-N-T-E!

    ResponderEliminar
  14. Excelente, como siempre. Es un placer enorme dejarse atrapar por tus historias!
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  15. Parecía una historia de Halloween y acaba siendo una preciosa historia de amor. Me gustan esos giros, y la imagen hermosa que me crea.

    Salud!

    ResponderEliminar
  16. Me ha gustado mucho y me has recordado lo que en mi país llamamos (no se si en algun otro) encalamucarse.... :)

    Besos.

    ResponderEliminar
  17. mmmm ¡Qué interesante josef!
    Yo me lo he creido todo eh?
    Es preciosa esta historia que has escrito, para mi, uno de tus mejores trabajos.
    Sin duda engancha y nos deja subidos en un mar de nubes.
    Excelente. Enhorabuena.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  18. José, me encantó la historia! es como si hubiese encontrado un agujero en el tiempo...amo esas historias fantásticas. Un placer!
    Abrazo

    ResponderEliminar
  19. Es difícil no seguir leyendo una vez que empezamos, siempre creas un nuevo punto de interés.
    Recordé un cuento de Borges, "El milagro secreto", que empieza con una frase del Corán:

    "Y Dios lo hizo morir durante cien años y luego lo animó y le dijo:
    -¿Cuánto tiempo has estado aquí?
    -Un día o parte de un día, respondió.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  20. Josef,aparte de lo maravilloso de la historia,debo reconocer que adentre en este bosque y permanecí callada comiendo piñones al lado del pino.
    Otra cosas mas...eso de darnos pedacitos de tu historia y conocerte,me hace apreciar tu vida y ponerme contenta de "conocerte".

    Un beso y abashosssss.

    ResponderEliminar
  21. ¿Dije que no dejaré de visitarte?....

    ResponderEliminar
  22. Mientras leìa iba recordando la historia de "Robinson Crusoe", luego "Alicia en el paìs de las maravillas"; Pero como siempre nos tenès acostumbrados, quedamos atrapados en la historia que no era.
    Los sueños sueños son, pero lo del premio, lo tendrìas muy bien merecido.
    Besitos♥

    ResponderEliminar
  23. ¡Excelente, una vez más! Contigo hasta la historia más inverosimil se hace realidad. ¡Y eso... sólo lo consiguen los que son BUENOS de verdad!

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  24. oh! Qué cosas tan raras te pasan...
    Es una historia preciosa.

    ResponderEliminar
  25. Que historia tan genial. ¡Ah, la bruma de lo desconocido! A veces suceden cosas raras a nuestro alrededor y nu siquiera nos damos cuenta. Hay que tener siempre las antenas desplegadas.
    ¿En serio ganaste el Ateneo de Sevilla y el Premio Planeta? Debes de estar forrado!!, jajajajajaja!!! Si es así, enhorabuena!
    Besos selváticos.

    ResponderEliminar
  26. hola JoseF.

    ¡Qué buena historia! me quedo con la idea libre de que todo fue un sueño, pero un sueño maravilloso :)

    Besos chilangos

    ResponderEliminar
  27. Que estupenda historia y que música me ha encantado. Besos
    anamorgana

    ResponderEliminar
  28. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  29. Buenos días Josef ;)

    -Pienso que quienes decidierón darte el premio planeta les dejaste igualito que a nosotros! ;!

    Casi imposible que con una historia así no merecieras no digo yo este premio!

    -Perfecta fusión entre dos mundos que ya he instuido desde siempre,solo tú tienes ese increíble Don de mezclarlos con esa plácidez que deja leerte :-)

    Besotes.

    ResponderEliminar
  30. Los sueños..toda una aventura que no quisiéramos despertar.

    Un café???te lo has ganado.

    ResponderEliminar
  31. increiblemente atrapante, me a encantado tu historia ¡¡maravillosa¡¡¡¡
    besitos

    ResponderEliminar
  32. No sabia que estabas en el concurso de 20 min...dime en que categoria....mi voto es tuyo si o si...un beso

    ResponderEliminar
  33. La historia es buena, pero supongo que lo del Ateneo y el Planeta lo dirás de coña no?

    GANADORES PREMIO PLANETA

    2008
    La hermandad de la buena suerte (Fernando Savater)
    Muerte entre poetas (Ángela Vallvey)
    2007
    El mundo (Juan José Millás)
    Villa Diamante (Boris Izaguirre)
    2006
    La fortuna de Matilda Turpin (Álvaro Pombo)
    En tiempo de prodigios (Marta Rivera de la Cruz)
    2005
    Pasiones romanas (Maria de la Pau Janer)
    Y de repente, un ángel (Jaime Bayly)
    2004
    Un milagro en equilibrio (Lucía Etxebarria)
    La vida en el abismo (Ferran Torrent)
    2003
    El baile de la Victoria (Antonio Skármeta)
    El amante albanés (Susana Fortes)
    2002
    El huerto de mi amada (Alfredo Bryce Echenique)
    Las mujeres que hay en mí (Maria de la Pau Janer)
    2001
    La canción de Dorotea (Rosa Regàs)
    Lo que está en mi corazón (Marcela Serrano)
    2000
    Mientras vivimos (Maruja Torres)
    Cuaderno de viaje (Salvador Compán)
    1999
    Melocotones helados (Espido Freire)
    El egoísta (Nativel Preciado)
    1998
    Pequeñas infamias (Carmen Posadas)
    Pura vida (José María Mendiluce)
    1997
    La tempestad (Juan Manuel de Prada)
    Mi corazón que baila con espigas (Carmen Rigalt)
    1996
    El desencuentro (Fernando Schwartz)
    Te di la vida entera (Zoé Valdés)
    1995
    La mirada del otro (Fernando Delgado)
    La fuente de la vida (Lourdes Ortiz Sánchez)
    1994
    La cruz de San Andrés (Camilo José Cela)
    El peso de las sombras (Ángeles Caso)
    1993
    Lituma en los Andes (Mario Vargas Llosa)
    El jardín de las dudas (Fernando Savater)
    1992
    La prueba del laberinto (Fernando Sánchez Dragó)
    La cruz de Santiago (Eduardo Chamorro)
    1991
    El jinete polaco (Antonio Muñoz Molina)
    Los espejos paralelos (Néstor Luján)
    1990
    El manuscrito carmesí (Antonio Gala)
    El camino del corazón (Fernando Sánchez Dragó)
    1989
    Queda la noche (Soledad Puértolas)
    Las hogueras del rey (Pedro Casals)
    1988
    Filomeno, a mi pesar (Gonzalo Torrente Ballester)
    El triángulo. Alumna de la libertad (Ricardo de la Cierva)
    1987
    En busca del unicornio (Juan Eslava Galán)
    El mal amor (Fernando Fernán Gómez)
    1986
    No digas que fue un sueño (Marco Antonio y Cleopatra) (Terenci Moix)
    La jeringuilla (Pedro Casals)
    1985
    Yo, el rey (Juan Antonio Vallejo-Nágera)
    Pío XII, la escolta mora y un general sin un ojo (Francisco Umbral)
    1984
    Crónica sentimental en rojo (Francisco González Ledesma)
    El año del Wolfram (Raúl Guerra Garrido)
    1983
    La guerra del general Escobar (José Luis Olaizola)
    La canción del pirata. Vida y embarques del Bribón Cantueso (Fernando Quiñones)
    1982
    Jaque a la Dama (Jesús Fernández Santos)
    La conspiración del golfo (Fernando Schwartz)
    1981
    Y Dios en la última playa (Cristóbal Zaragoza)
    Llegará tarde a Hendaya (José María Martínez-Val)
    1980
    Volavérunt (Antonio Larreta)
    El aire de un crimen (Juan Benet)
    1979
    Los mares del Sur (Manuel Vázquez Montalbán)
    Las mil y una noches de Hortensia Romero (Fernando Quiñones)
    1978
    La muchacha de las bragas de oro (Juan Marsé)
    Los invitados (Alfonso Grosso)
    1977
    Autobiografía de Federico Sánchez (Jorge Semprún)
    Divorcio para una virgen rota (Ángel Palomino)
    1976
    En el día de hoy (Jesús Torbado)
    La buena muerte (Alfonso Grosso)
    1975
    La gangrena (Mercedes Salisachs)
    El pájaro africano (Víctor Alba)
    1974
    Icaria, Icaria... (Xavier Benguerel)
    Gran café (Pedro de Lorenzo y Morales)
    1973
    Azaña (Carlos Rojas)
    Adagio confidencial (Mercedes Salisachs)
    1972
    La cárcel (Jesús Zárate)
    El sitio de nadie (Hilda Perera)
    1971
    Condenados a vivir (José María Gironella)
    Seno (Ramiro Pinilla)
    1970
    La cruz invertida (Marcos Aguinis)
    Retrato de una bruja (Luis de Castresana)
    1969
    En la vida de Ignacio Morel (Ramón J. Sender)
    Redoble por rancas (Manuel Scorza)
    1968
    Con la noche a cuestas (Manuel Ferrand)
    No hay aceras (Pedro Entenza)
    1967
    Las últimas banderas (Ángel María de Lera)
    Tiempo de morir (Eugenio Juan Zappietro)
    1966
    A tientas y a ciegas (Marta Portal)
    Stress (Santiago Moncada)
    1965
    Equipaje de amor para la tierra (Rodrigo Rubio)
    Spanish Show (Julio Manegat)
    1964
    Las hogueras (Concha Alós)
    El adúltero y Dios (Víctor Chamorro)
    1963
    El cacique (Luis Romero)
    El santo y el demonio (Víctor Chamorro)
    1962
    Se enciende y se apaga una luz (Ángel Vázquez)
    El pozo de los monos (Juan Antonio Usera)
    1961
    La mujer de otro (Torcuato Luca de Tena)
    La oración del diablo (Andrés Avelino Artís)
    1960
    El atentado (Tomás Salvador)
    El borrador (Manuel San Martín)
    1959
    La noche (Andrés Bosch)
    El grito de la paloma (José María Castillo)
    1958
    Pasos sin huellas (Fernando Bermúdez de Castro)
    La ciudad amarilla (Julio Manegat)
    1957
    La paz empieza nunca (Emilio Romero)
    Siete puertas (Elisa Brufal)
    1956
    El desconocido (Carmen Kurtz)
    A fuego lento (Raúl Grien)
    1955
    Tres pisadas de hombre (Antonio Prieto)
    Carretera intermedia (Mercedes Salisachs)
    1954
    Pequeño teatro (Ana María Matute)
    El fulgor y la sangre (Ignacio Aldecoa)
    1953
    Una casa con goteras (Santiago Lorén)
    Otros son los caminos (Antonio Ortiz Muñoz)
    1952
    En la noche no hay caminos (Juan José Mira)
    Tierra de promisión (Severino Fernández)
    ----------------
    GANADORES PREMIO ATENEO

    GANADORES PREMIO PLANETA

    2008
    La hermandad de la buena suerte (Fernando Savater)
    Muerte entre poetas (Ángela Vallvey)
    2007
    El mundo (Juan José Millás)
    Villa Diamante (Boris Izaguirre)
    2006
    La fortuna de Matilda Turpin (Álvaro Pombo)
    En tiempo de prodigios (Marta Rivera de la Cruz)
    2005
    Pasiones romanas (Maria de la Pau Janer)
    Y de repente, un ángel (Jaime Bayly)
    2004
    Un milagro en equilibrio (Lucía Etxebarria)
    La vida en el abismo (Ferran Torrent)
    2003
    El baile de la Victoria (Antonio Skármeta)
    El amante albanés (Susana Fortes)
    2002
    El huerto de mi amada (Alfredo Bryce Echenique)
    Las mujeres que hay en mí (Maria de la Pau Janer)
    2001
    La canción de Dorotea (Rosa Regàs)
    Lo que está en mi corazón (Marcela Serrano)
    2000
    Mientras vivimos (Maruja Torres)
    Cuaderno de viaje (Salvador Compán)
    1999
    Melocotones helados (Espido Freire)
    El egoísta (Nativel Preciado)
    1998
    Pequeñas infamias (Carmen Posadas)
    Pura vida (José María Mendiluce)
    1997
    La tempestad (Juan Manuel de Prada)
    Mi corazón que baila con espigas (Carmen Rigalt)
    1996
    El desencuentro (Fernando Schwartz)
    Te di la vida entera (Zoé Valdés)
    1995
    La mirada del otro (Fernando Delgado)
    La fuente de la vida (Lourdes Ortiz Sánchez)
    1994
    La cruz de San Andrés (Camilo José Cela)
    El peso de las sombras (Ángeles Caso)
    1993
    Lituma en los Andes (Mario Vargas Llosa)
    El jardín de las dudas (Fernando Savater)
    1992
    La prueba del laberinto (Fernando Sánchez Dragó)
    La cruz de Santiago (Eduardo Chamorro)
    1991
    El jinete polaco (Antonio Muñoz Molina)
    Los espejos paralelos (Néstor Luján)
    1990
    El manuscrito carmesí (Antonio Gala)
    El camino del corazón (Fernando Sánchez Dragó)
    1989
    Queda la noche (Soledad Puértolas)
    Las hogueras del rey (Pedro Casals)
    1988
    Filomeno, a mi pesar (Gonzalo Torrente Ballester)
    El triángulo. Alumna de la libertad (Ricardo de la Cierva)
    1987
    En busca del unicornio (Juan Eslava Galán)
    El mal amor (Fernando Fernán Gómez)
    1986
    No digas que fue un sueño (Marco Antonio y Cleopatra) (Terenci Moix)
    La jeringuilla (Pedro Casals)
    1985
    Yo, el rey (Juan Antonio Vallejo-Nágera)
    Pío XII, la escolta mora y un general sin un ojo (Francisco Umbral)
    1984
    Crónica sentimental en rojo (Francisco González Ledesma)
    El año del Wolfram (Raúl Guerra Garrido)
    1983
    La guerra del general Escobar (José Luis Olaizola)
    La canción del pirata. Vida y embarques del Bribón Cantueso (Fernando Quiñones)
    1982
    Jaque a la Dama (Jesús Fernández Santos)
    La conspiración del golfo (Fernando Schwartz)
    1981
    Y Dios en la última playa (Cristóbal Zaragoza)
    Llegará tarde a Hendaya (José María Martínez-Val)
    1980
    Volavérunt (Antonio Larreta)
    El aire de un crimen (Juan Benet)
    1979
    Los mares del Sur (Manuel Vázquez Montalbán)
    Las mil y una noches de Hortensia Romero (Fernando Quiñones)
    1978
    La muchacha de las bragas de oro (Juan Marsé)
    Los invitados (Alfonso Grosso)
    1977
    Autobiografía de Federico Sánchez (Jorge Semprún)
    Divorcio para una virgen rota (Ángel Palomino)
    1976
    En el día de hoy (Jesús Torbado)
    La buena muerte (Alfonso Grosso)
    1975
    La gangrena (Mercedes Salisachs)
    El pájaro africano (Víctor Alba)
    1974
    Icaria, Icaria... (Xavier Benguerel)
    Gran café (Pedro de Lorenzo y Morales)
    1973
    Azaña (Carlos Rojas)
    Adagio confidencial (Mercedes Salisachs)
    1972
    La cárcel (Jesús Zárate)
    El sitio de nadie (Hilda Perera)
    1971
    Condenados a vivir (José María Gironella)
    Seno (Ramiro Pinilla)
    1970
    La cruz invertida (Marcos Aguinis)
    Retrato de una bruja (Luis de Castresana)
    1969
    En la vida de Ignacio Morel (Ramón J. Sender)
    Redoble por rancas (Manuel Scorza)
    1968
    Con la noche a cuestas (Manuel Ferrand)
    No hay aceras (Pedro Entenza)
    1967
    Las últimas banderas (Ángel María de Lera)
    Tiempo de morir (Eugenio Juan Zappietro)
    1966
    A tientas y a ciegas (Marta Portal)
    Stress (Santiago Moncada)
    1965
    Equipaje de amor para la tierra (Rodrigo Rubio)
    Spanish Show (Julio Manegat)
    1964
    Las hogueras (Concha Alós)
    El adúltero y Dios (Víctor Chamorro)
    1963
    El cacique (Luis Romero)
    El santo y el demonio (Víctor Chamorro)
    1962
    Se enciende y se apaga una luz (Ángel Vázquez)
    El pozo de los monos (Juan Antonio Usera)
    1961
    La mujer de otro (Torcuato Luca de Tena)
    La oración del diablo (Andrés Avelino Artís)
    1960
    El atentado (Tomás Salvador)
    El borrador (Manuel San Martín)
    1959
    La noche (Andrés Bosch)
    El grito de la paloma (José María Castillo)
    1958
    Pasos sin huellas (Fernando Bermúdez de Castro)
    La ciudad amarilla (Julio Manegat)
    1957
    La paz empieza nunca (Emilio Romero)
    Siete puertas (Elisa Brufal)
    1956
    El desconocido (Carmen Kurtz)
    A fuego lento (Raúl Grien)
    1955
    Tres pisadas de hombre (Antonio Prieto)
    Carretera intermedia (Mercedes Salisachs)
    1954
    Pequeño teatro (Ana María Matute)
    El fulgor y la sangre (Ignacio Aldecoa)
    1953
    Una casa con goteras (Santiago Lorén)
    Otros son los caminos (Antonio Ortiz Muñoz)
    1952
    En la noche no hay caminos (Juan José Mira)
    Tierra de promisión (Severino Fernández)
    -------------------------

    Y yo gané el Pulizter y el Nobel en varias ocasiones.

    Saludos cordiales

    ResponderEliminar
  34. Señor Astrágalo, por favor, lea con atención mi relato y verá que el 90% es de ficción, el 5% me lo reservo. Saludos!

    ResponderEliminar
  35. Amigo Josef, vengo de comentar el último pero como te dije empecé a ir hacia atrás... casi que me pasó como el Señor Astrágalo, ¿será verdad? suerte de tu respuesta. Atónita me he quedado.
    Saludos amigo.

    ResponderEliminar

Post más visto

Otra lista de blogs