viernes, abril 02, 2010

Ejército.

Érase un ejército invencible, compuesto por hombres duros, acostumbrados a cohabitar en la impávida y severa soledad que imponen las armas. Avanzaba inalterable; dejando atrás vacíos desoladores, valles, desfiladeros, montañas de cimas heladas, ciudades misteriosas devastadas; vadeando ríos de márgenes amplios como mares. Buscaban un rival hasta el momento desconocido y tal vez inexistente, perseguían algo que ni el mismo rey que los encabezaba había podido desvelar.
Algunas noches escalaban las montañas, y desde sus cimas escarpadas, alzaban escalas por las cuales subían tratando de alcanzar las estrellas y la luna y así encontrar sentido a su campaña y su existencia.
Durante años el ejército había ido engrosando sus filas y fortaleciéndose, hasta lograr la suma de millares de almas en pena.

Llegaron a un desierto y se adentraron en tierras cuyos límites parecían no tener fin. Se sucedieron décadas de marcha a través de aquel erial, y en los que la sequía, el hambre y la muerte, sembraron su ley y mermaron las apretadas filas del ejército.

Finalmente, diez mil rudos hombres dispuestos a todo, sobrevivían.
Un amanecer el cielo apareció encapotado, el aire del desierto enrarecido, los ojos y belfos de los caballos y bestias de carga bailaban enloquecidos.

El tornado apareció prolongándose a través de una cola negra y kilométrica que unía cielo y tierra.
Los soldados se dispusieron a afrontar la arremetida. Se ordenaron en formación de falange, constituyendo filas de combatientes muy próximos entre sí, que, presentando largas picas a través de un mar de escudos, componían una estructura formidable.
Llegada la hora, el día se hizo noche, el viento arreció más enérgico que cualquier tromba jamás vista. El embate duró minutos apenas, los mandos se gritaban entre sí sin entenderse, y cuando el tornado se retiró, el ejército, engullido, había dejado de existir.
Nadie volvió a tener noticias sobre su paradero, pero aseguran, que el viejo rey y sus hombres, inmersos en los turbios páramos de la eternidad y de la muerte, jamás cesarán de luchar.

José Fernández del Vallado. Josef, Abril 2010.
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.



Reacciones:

22 libros abiertos :

  1. El desarrollo es interesante, pero el final le supera.
    Un beso.

    (Te he leído aunque no te haya comentado. Aquel del huevo frito no se me ha olvidado por el humor).

    ResponderEliminar
  2. Me encanta la manera como lo empezaste, la fantasía se desliza entre tus letras de una forma en que me recordaste una epoca linda de mi vida, con un maravilloso final. Me ha fascinado! Un abrazo inmenso.

    ResponderEliminar
  3. Hola José!! Un relato excelente con un final que me encantó. Tienes una forma de escribir que me gusta mucho.
    El anterior Ciudad -Selva me fascinó. Te felicito
    Besosssss

    ResponderEliminar
  4. Excelente relato, encontrás belleza en cada línea y la música de U2 es fondo insuperable, enhorabuena!

    ResponderEliminar
  5. Contra la naturaleza no hay escudo o espada que defienda la arremetida,
    Luchar con valentía, morir con honor, besitos

    ResponderEliminar
  6. Tú no dejas jamás de asombrarme,no sóo por cómo escribes sino por la variedad de tu temática y lamúsica que eliges querido.
    Excelente este texto,como siempre.
    Un abrazote pa ti.

    ResponderEliminar
  7. Es una historia muy buena y me recuerda que, la soberbia usada por ejércitos o aquellos que tienen poder; tarde o temprano tienen su merecido gracias a "los vientos" del bien :)
    Me ha gustado mucho!
    Un beso o 2!

    ResponderEliminar
  8. Que buen relato pero el final... sobre todo el final excelente.
    Muuuuuuuuuacks!

    ResponderEliminar
  9. Un ejercito eternamente girando en el limbo...
    Jamás podrán los escudos con el viento.

    Abrazos

    ResponderEliminar
  10. Las fuerzas de la naturaleza hacen doblegarse hasta al más invencible de los ejércitos.
    Muchas gracias por tus deseos para mi viaje. A ver si lo encontramos jajajajaja.

    Besos

    ResponderEliminar
  11. Parece que el hombre no dejará nunca su empeño de luchar contra la naturaleza.

    Un fuerte abrazo, amigo

    ResponderEliminar
  12. Me gusta el tono de leyenda, casi persa.
    Eso sí: yo ya no creo en los ejércitos invencibles.

    ResponderEliminar
  13. Las batallas contra los embates de la naturaleza son más difíciles de librar que contra los hombres. Ahí no valen armas ni fortaleza. Nos volvemos pequeños ante la inmensidad de lo sobrenatural. Un muy buen relato como todos los que escribes Josef
    Un abrazo muy grande y mi admiración.

    ResponderEliminar
  14. Este texto tuyo, como todos los que escribes, me ha dado que pensar: primero me ha venido a la mente que no hay ejército que pueda vencer a la Naturaleza, pero luego he pensado que sí, que día a día científicos y médicos, por ejemplo, forman ejércitos con sustancias que inyectan en muestro cuerpo para vencer enfermedades, y a veces se logra.

    Gracias por tu amabilidad comentando en mi blog. Me gusta el nuevo aspecto del tuyo.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  15. Tan solo puedo felicitarte...
    me gusta muchísimo lo que escribes
    y cómo lo escribes...

    Un beso!!

    ResponderEliminar
  16. Un relato que atraviesa, esos espíritus de guerras por guerras quizás sigan por ese camino que describes contra todo y todos, por siempre.
    Besos:)

    ResponderEliminar
  17. Hambre y sed de pelea, de sangre y dolor.

    Besos.

    ResponderEliminar
  18. Nos pasamos la vida luchando, o preparándonos para la lucha, y de repente llega "un tornado" inesperado y...¿De qué sirvió?
    Como siempre yo y mis reflexiones.
    jaja
    Un besote
    Por cierto, ¿pensaste ya como puedo conseguir el libro de "mi pueblo" dedicado?

    ResponderEliminar
  19. Siempre luchando y destruyendo nuestro espíritu humano que se va diluyendo entre tanta muerte y dolor...buenísimo el relato querido Josef...felices Pascuas y besitos...

    ResponderEliminar
  20. No me gustan las batallas, pero ésta es una de las buenas.

    Un final de reverencia...te las hago.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  21. Un poderoso ejército vencido por un tornado, como algo imprevisible, no sólo como la fuerza de la naturaleza , sino como algo sobrenatural, que escapa a nuestra comprensión.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  22. Es épico y mitológico, como a mí me gusta que sean este tipo de películas :) Porque es como si me narrases una.

    Abrazos

    ResponderEliminar

Post más visto

Otra lista de blogs