jueves, enero 20, 2011

A Cinco Mil Metros, más o menos…


Fotografía tomada de Internet.

Todo el mundo sabe que en el océano, a cinco mil metros de profundidad, no hay nada. Bueno sí, algo hay, dicen los entendidos: Detritus y una extraña variedad de lombrices enormes y carroñeras. Luego ¿merece la pena bajar allí con objeto de estudiar semejantes parásitos? Me negué desde el principio, pero a Carlos le gustaban las lombrices.
— “¡Seguro! Podrán ser útiles para otros fines.” Me dijo mirándome de soslayo, con ciertos aires de malicia.
Él tenía la pasta y el batiscafo, era un océanologo de reconocido prestigio.
Excepto los potentes focos de la nave, allí abajo, la oscuridad era absoluta, y me sentía atrapado en un tétrico pozo sin fondo.
En un par de horas estuvimos a ras del fondo y comenzamos la búsqueda. No tardamos en descubrir aquellos bichos, devoraban los mastodónticos restos de una ballena.
Utilizando las pinzas del artefacto Carlos atrapó un espécimen, mediría unos tres metros de largo por cinco de circunferencia. A continuación, manejándolas con habilidad, la ensartó en un gran anzuelo unido a un sedal de calibre, y apagó los focos de la nave. Ascendimos, nos situamos a unos cuatro mil quinientos y aguardamos la... ¡sacudida! Algo poderoso, acababa de morder con fuerza el señuelo.
Tras cerca de una hora de lucha la bestia se empezó a vislumbrar.
Carlos encendió los focos a toda potencia y lo que entonces presencié, me dejó, aparte de estupefacto, palpitando del sobresalto. Exhausta y derrotada, una preciosa mujer de cabellos rojos y enmarañados como astas de coral, senos blancos como la leche, y ojos níveos como esferas brillantes, era arrastrada hacia las pinzas del batiscafo.
Carlos me miró feliz. Estaba eufórico. Prorrumpió en risotadas, y con los ojos fuera de las órbitas, vociferó.
— ¿¡Qué te parece!? ¡Es hermosa! ¿no? Y mirándome con superioridad, añadió.
— Es una “Sirena Abisal.” ¡La primera en ser contemplada y capturada! La pondré en la pared del salón, junto a la colección de mariposas exóticas. ¡Quedará estupenda...!

José Fernández del Vallado. Josef. Enero 2011.
Reacciones:

25 libros abiertos :

  1. Madre mia que disgutoooo:(((que suelte a la sirena ya!!un abrazo guapo:)

    ResponderEliminar
  2. Que me la de a mi, que tengo piscina

    Muy malalechizado, Josef

    ResponderEliminar
  3. Así llegará la extinción de unos bichos y otros...como nosotros, más o menos.

    Besos

    ResponderEliminar
  4. Y lo lamentable es que hay gente que piensa cosas como esta.

    ResponderEliminar
  5. ohhh que mezcla mas rara la carroña con la belleza !! que pena me dio la sirena..

    un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Las sirenas tienen que estar donde deben estar ;)
    Muuuuuuacksssss!!!

    ResponderEliminar
  7. Las sirenas, acaso seran como las Meigas que haberlas ailas.
    Un buen relato. Saludos

    ResponderEliminar
  8. Las sirenas siempre tan sacrificadas...tus relatos siempre tan maravillosos.

    Besiño.

    ResponderEliminar
  9. Cuida con las sirenas... muchas veces nos dan auténticos disgustos...

    Besicos

    ResponderEliminar
  10. A esa especie hay que protegerla.
    Besos, Moderato.

    ResponderEliminar
  11. Que machista!!! y lo digo por Carlos nótese!! un corto leído de un abrir y cerrar de ojos, sin parafernalia, sin adentrase en detalles cuáticos, bien construido, limpio y demostrándonos una vez mas que usted la lleva!!!
    Sos un crá!!!

    ResponderEliminar
  12. Devorada la lectura, casi atragantándonos con la sorpresa final hemos llegado a la conclusión que a 5000 metros no han podido oír el enloquecedor canto de las sirenas. ¿Qué pasará en la superficie?

    Besos a pares.

    ResponderEliminar
  13. Pues para nada me gusta la idea de que la exhiba como trofeo.
    Soy más romántica y me quedo con el enamoramiento.
    ;)
    Besos

    ResponderEliminar
  14. Es bueno tener una experiencia de las que nunca se olvida uno, pues ver una sirena así al natural y no importada de china eso debe ser sensacional.

    Pero claro ya se sabe que es una especie protegida,por lo cual la debemos de proteger que no le ocurra nada mal.

    Saludos

    ResponderEliminar
  15. Lo voy a denunciar a la sociedad protectora, si es que no puede ser cazando especies en peligro de extinción.

    Un beso y buen finde

    ResponderEliminar
  16. Efímeras circunstancias se dieron para ese extraño encuentro....que cubrió con mortaja a la sirena... pero otros tantos se suceden a cada momento... somos depredadores mi querido Josef...como siempre genial...besos

    ResponderEliminar
  17. Hay que poner tapones en los oidos para evitar escuchar el canto de las sirenas, sino perderas la razón y psteriormente la cabeza ;)
    Buen finde!
    Besos!

    ResponderEliminar
  18. Siempre me han inquietado los relatos sobre lo que hay en el abismo de los océanos.

    ResponderEliminar
  19. Me sorprendiste al final, me gustó la historia y la sorpresa.
    Me encantó leerte nuevamente, besos

    ResponderEliminar
  20. Magnifico relato. Magnifico porque ubicas en un contexto totalmente atípico, cuasi fantasioso, un tema tan real, como el "consumo de mujeres".

    Te aplaudo Josef.

    Un fuerte abrazo!!!

    ResponderEliminar
  21. este lugar tiene tood el encanto de las cosas ...extrañas y poderosamente mágicas.
    Libertad para esa sirena ya.
    un abrazo grande de un pez.

    ResponderEliminar
  22. Hola, Josef.
    Muy bueno ese quiebro.
    Creo que ese amigo del protagonista de tu relato va a llevarse una terrible sorpresa cuando intente disecar a la Sirena Abisal. Y será de justicia.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  23. Un nuevo round de "La bella y la bestia", pero donde la bestia es Carlos... ¡Impactante!

    Besos, Josef.

    ResponderEliminar
  24. Ohh me dio pena por la sirena que se cruce con ellos, que sirvira para incluirlo en la pared como trofeo...
    con lo bonito que es el mar, visto buceando que sensacion mas bonita rodearte de tanta vida tan llamativa y de hermosos colores..
    si pudiera elegir una vida proxima seria ser sirena, maravillosa majestuosidad y belleza.
    Primavera

    ResponderEliminar
  25. Las sirenas son una especie protegida, hay que dejarlas vivir en su hábitat natural que son los cuentos y en relatos como el tuyo, nada de paredes de salón.
    Me ha gustado.
    Un beso

    ResponderEliminar

Post más visto

Otra lista de blogs