sábado, mayo 24, 2014

Tras una Bruma Velada.


Imagen tomada de internet.

Mañanas frías de invierno, primaveras brillantes, veranos asfixiantes… 
   
   Cinco años permanecí tras los barrotes de aquel reformatorio. 
  Se trataba de que aprendiéramos a ser hombres. Nos convirtieron en tipos duros, formados en todo, menos en el trato que habríamos de darle a una mujer, como la que conocí cuando salí de allí. 
   
   Me matriculé en aquella Escuela de Artes. El único lugar que cubría el Estado y tal vez el único rincón donde pasar desapercibido y sobrevivir lejos de las bandas... 
   

   Recuerdo aquella mañana en el aula de lo alto de la torre. Clase de Historia de la Cerámica: segundo turno. 
   Estábamos todos sentados y apareciste tú. Eras morena, con una piel de barniz cincelado; cabellos largos y sueltos, ojos grandes, almendrados, y tu impermeable color índigo. La mano izquierda aferrada a un paraguas y la derecha enfundada en el bolsillo. 
   Te sentaste a mi lado. Y a partir de ahí yo ya no pude hacer otra cosa que impregnarme con tu fragancia a vida y libertad, y pensar a todas horas en ti... 

   Los días se sucedieron igual que las clases. Si faltabas, dejaba de escuchar y me convertía en un fósil. Si venías, mi corazón se disparaba; te hacía un guiño, colocaba una silla a mi lado y tú acudías con una sonrisa que saciaba mi angustia. Tu impermeable radiante, la mano izquierda siempre viva y ágil y la derecha en el bolsillo. 
   Y aquella vez, la primera que te esperé para acompañarte y cruzamos nuestras miradas. Tus ojos insondables, tallados en azabache, cautivaron mi ser con el espejo limpio de tu alma. Tu manera pizpireta y desenvuelta de caminar, tu pelo recogido en blandos rodetes, de los que sobresalían pequeños bucles de seda. Y siempre, aquella mano derecha en el bolsillo, y yo sin decidirme a preguntar... 

   Una mañana bajaba por el paseo de Rosales. Iba con prisa a la Escuela. Doblé el recodo de unas escaleras, detrás había una esquina y allí te encontré. De espaldas al edificio, acorralada, forcejeabas con un hombre y le hacías frente. El tipo estaba de espaldas a mí. Lo sujeté por el hombro y lo hice girar al tiempo que protestaba. 
—¡Oiga! ¡Deje en paz a la señorita! 
   Terminó de darse la vuelta y gruñó. 
—¡La señorita es mi hermana! 
   Sus ojos negros, irritados, se clavaron en mí, me escrutaron y los reconocí; o más bien nos reconocimos con sorpresa. 
   Hubo una pausa de silencio en la que solo escuché respiraciones airadas. Luego él farfulló. 
—Al fin... te encontré...—y añadió—. Deseaba este momento.
    Sacó una navaja. Yo solo tenía ojos para él. Mi mente, perdida en una órbita a ciegas, giraba como una peonza. Aquel ser encarnaba el recuerdo de un pasado triste, por no decir siniestro, y aunque lo reconocía, apenas alcanzaba a ver su expresión oculta tras una bruma velada. Y ahora, de pronto, supe una cosa. Ya no estaba preparado para defenderme de las agresiones. Había dejado de luchar con el físico y lo hacía con la mente. El hombre no dijo más; no hacía falta. Las cosas en la calle ocurren así... 
   Se abalanzó y me asestó las puñaladas. De nada me valió suplicar. Luego, como si nunca hubiera existido,  desapareció.
   Aturdido, caí y rodé por los escalones y de repente me vi tumbado en el suelo y ella, estaba sobre mí. Me besaba y lloraba. Entonces sucedió algo. Inmersa en su nerviosismo, olvidándose de todo, sacó de su bolsillo su brazo derecho y por primera vez, mientras recibía sus caricias pude ver el muñón donde una vez hubo una mano... 
   De forma fulminante las cancelas que velaban mi cerebro, se abrieron a un atardecer de hace años, y al grupo de chiquillos harapientos, adictos al pegamento, sin otra enseñanza que un sistema instaurado en un viejo lema: «la violencia». 
   Hacían corro ante una cría de apenas cuatro años y se carcajeaban de ella. Era la hermana menor de su más enconado enemigo, y se disponían a darle una lección. 
   Yo estaba allí, entre todos, y no como un mero figurante de aquella camada salvaje, por entonces era el cabecilla y a quien los demás admiraban por ser un cruel bastardo. Tenía un cuchillo de pescadero y la mutilé sin escrúpulos. 

   Mi físico comenzó a derrumbarse. Un shock hemorrágico sacudió mi organismo. Volviendo mi mirada hacia ella, balbucí. 
—Lo siento... No hay perdón para mí... 
   Y ella, presa del nerviosismo, dejó escapar una sonrisa admirable. 
   La tomé de las manos y las deposité entre las mías, y convertido en una frágil marioneta, mientras con lágrimas besaba su muñón, quise creer que aún podría surgir una oportunidad para mí y para nosotros. 
   Una bruma blanca, etérea, comenzó a velar mis ojos. Se abrieron con intensidad y buscaron. Abriéndose paso entre el denso muro de niebla, surgió la niña. Extendió sus bracitos y sin dejar de reírse, gesticulando radiante, corrió hacia mí y se echó en mis brazos. El tibio calor que su figura de muñeca me cubrió con un manto de sosiego; acaricié su cabello liso y suave y la sentí mía, muy mía, instalada para siempre con fortaleza en mi corazón... 
    
    José Fernández del Vallado. Josef. 2014.

Creative Commons License 

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Reacciones:

98 libros abiertos :

  1. uf José.. me has dejado sin palabras..
    Tan hermoso, .. tan triste a la vez . y es que la vida siempre nos da sorpresas y estas nos esperan a la vuelta de la esquina
    Un beso emocionado, de corazón

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muhcas Gracias MaRía.
      la vida es bella, tierna, pero también puede ser especialmente cruel...

      Besos!

      Eliminar
  2. José te comenté en otro sitio y aquí te repito que me ha conmovido el relato, es tan crudo y real que parece que lo estoy viviendo.

    De lo mejor que he leído en este mundo de los blogs.

    Un abrazo,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Ricardo.
      Me alegra saber que te ha gustado.

      Un abrazo!

      Eliminar
  3. Muy bonito el encuentro con la chica morena, en la alta torre de clase de cerámica.
    Y la sangre... Héroe por un día. Vilezas, noblezas... Somo un misterio, incluso para nosotros mismos. Nunca sabemos de lo que somos capaces hasta que ocurre.
    Magnífico, José, de un intensidad in cresccendo. Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es cierto, así es la vida, incierta. Nunca sabemos de lo que somos capaces, el poder, odio o amor o resentimiento que cumulamos dentro. Y sobre todo, desconocemos nuestra verdadera fuerza....
      GRacias...
      Besos!

      Eliminar
  4. El relato estremece por lo contundente y vengativo que puede ser el destino, así como por lo cruel que puede llegar a ser al no conceder segundas oportunidades, aunque habiendo mutilado sin compasión a la pequeña, que el futuro le regalase una dichosa vida no hubiese sido justo.
    Supongo que todo acto tiene un precio, aunque no sepamos cuál es.
    Tus letras son geniales. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En efecto. Creo que todo acto tiene un precio, y como dices no sabemos cual es. Pero al final o en un momento dado, de una forma u otra, acabamos pagándolo...

      UN abrazo!

      Eliminar
  5. Muy duro, el pasado le ha cobrado, abrazo

    ResponderEliminar
  6. un relato hermoso, bien contado... pero duro. "Se trataba de que aprendiéramos a ser hombres. Nos convirtieron en tipos duros, formados en todo, menos en el trato que habríamos de darle a una mujer, como la que conocí cuando salí de allí."
    ENHORABUENA.
    CARLOS

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Carlos.
      Quizás tanduro como la realidad loes a veces....

      Un abrazo!

      Eliminar
  7. Siento que esas puñaladas y ese beso al muñón (A la desgracia ajena) le abrieron en canal hacia otras vidas. Conmovedor, José. Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Alfredo.
      La vida nos supera tantas veces, que sin quererlo o tal vez en el fondo deseándolo, nos lleva hasta la muerte...

      Un abrazo.

      Eliminar
  8. Increible. Ayudado por aquella a quien le hizo tanto daño. Quien además no lo odia.
    ¿Se merecerá ese perdón?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que no llegó a verlo. Aunque ella, desde luego, parecía haberlo perdonado...


      Un abrazo.

      Eliminar
  9. Una suave y delicada tristeza recorre el relato al hilo de tus palabras en esa primera persona tan cambiada, transformada, dando un giro a su vida, pero el pasado no cambia y a veces no se cierra del todo.
    Creas una narrativa tan delicada que es una caricia leerte.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno... es un relato que nos habla de pasados oscuros y muertos y el renacer a la vida mediante el amor, para al final centrarse en una de esas desgracias -casuales o no- que conlleva la vida y sus circunstancias. En este caso fatales o terribles.
      Po dría no haberlo hecho, pero creo que el protagonsta lo merece. De modo que finalizo dejando una puerta abierta a la esperanza, alládonde se produzca el amor sale triunfante...

      Besos!

      Eliminar
  10. Qué tremendo y sutil relato...qué bonito! es muy especial este relato!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, no sabría decirte por qué. Pero para mí también es especial. Quizá porque destaco una cualidad que se impone al final: la nobleza...

      Besos!

      Eliminar
  11. La crueldad de ciertos lugares hacen que se despierte lo peor del ser humano.

    Estremecedor relato que como siempre provoca una sacudida en mi.

    Un beso!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La crueldad de ciertos entornos, en los que de hecho se enseña a eso mismo: ser salvajes, crueles.
      Todo ese dolor puede curarse si se actúa de la forma debida.

      Un abrazo.

      Eliminar
  12. Josef, eres un genial narrador. Este relato es estremecedor; se mezclan crueldad y ternura, arrepentimiento y perdón, y desde el punto de vista literario, bien guardada la sorpresa final.
    También, desde el punto de vista moral, nos muestras que un hombre puede regenerarse por muy cruel que haya sido en su juventud.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí ¿y sabes por qué un hombre puede regenerarse? Porque el odio se apaga con amor...
      Gracias Fanny. me alegra que te haya gustado.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  13. Excelente y magistral relato y como siempre nos tienes en ascuas hasta el final, por lo bien que lo trenzas y trabajas. Es una mezcla que se entrelaza lo crudo y tierno, y a cada cual no se sabe nunca que es lo que el destino nos depara. Yo creo que en cierta manera a tu personaje le devolvieron la moneda, y a pesar de arrepentimientos y de distintas conductas por las que pasó con el transcurso del tiempo, al final cada uno tiene su merecido según haya sido su comportamiento. El arrepentimiento del daño que se haya causado solo sirve para tranquilizar la conciencia, pero el mal ya lo has hecho.

    Un abrazo José.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Rafa.
      Yo creo más que en el perdón en sí, en que si el sujeto realmente demuestra ua sincera voluntad de reformarse, hay que darle una oportunidad.
      Cuestión aparte es que nuestro pasado, aunque así lo creamos, nunca muere del todo, y el reeencuentro con el pueda resultar, como en el caso que aludo, mortal de necesidad. Eso nadie puede impedirlo; se llama sencillamente, destino...

      Muchas gracias por tu aportación y tus palabras Rafa.
      Es un placer recibirte siempre.

      Un abrazo.

      Eliminar
  14. siempre hay que tener mucho cuidado con lo que le hacemos a los demás porque con el transcurrir del tiempo uno cambia y se presentan nuevas oportunidades que al final a veces hasta no llegamos a disfrutar debido a que nuestro pasado nos alcanza para cobrar nuestras deudas de la peor manera.

    un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Draco.
      Muy acertadas tus palabras. Precisamente eso mismo comentaba con Rafa Hernández, que dejó su opinión justo delante de ti.

      Un abrazo!

      Eliminar
  15. Una infancia pobre y desamparada, donde lo único que cuenta es sobrevivir y crecer aferrado a la crueldad, para sentir que se es fuerte. Pero muchas veces hay que pagar el precio por esos actos arbitrarios, porque nada es gratis.
    Un cuento muy potente y bien llevado, José. Me gustó.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nada es gratis, así es. Aunque muchos piensen lo contrario....

      Un abrazo querida Mirella.

      Eliminar
  16. El retrato de una infancia huérfana de cariño, el regreso de lo hecho que te abofetea la cara, porque las cosas se devuelven, solamente el perdón de ella y el amor de el pueden regenerar el pasado, pero eso en una novela, en mi realidad creo que no. Abrazos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nuestro pasado, por mucho que lo intentemos quedará grabado para siempre dentro de nosotros....

      Abrazos Ester.

      Eliminar
  17. Hola José, qué sorpresa...¡qué bien escribes!.
    Me ha encantado este relato, donde la bruma vela los recuerdos angustiosos pero que se pueden disolver cuando menos lo esperas.
    Me quedo por aquí con tu permiso, un saludo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias María E.
      Me ilusiona que te haya gustado.
      Recuerdos; malos y buenos, siempre estarán ahí...
      Besos!
      PD: Por cierto, lo pasamos bien el otro día ¿no crees? O a lo mejor me equivoco...
      Un abrazo!

      Eliminar
    2. El comentario ya se envió. ¿No lo viste?

      Eliminar
  18. Un relato muy triste pero que en algunas ocasiones puede ser tan real como tú con ese sentimiento lo logras narrar, es un placer siempre poderte leer.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es la vida querido amigo tocayo. A veces nos depara sorpresas. Buenas... o malas...
      el pasado siempre nos persigue.
      Un fuerte abrazo!

      Eliminar
  19. Aunque olvidemos, o lo intentemos, tarde o temprano, la vida o el destino se encargan de quitarnos el velo.
    Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es Nena Kosta.
      Por mucho que mintamos o disimulemos, la vida nos acabará dando una lección de sincera y honesta verdad...

      UN abrazo!

      Eliminar
  20. Todo acto tiene su consecuencia, no inmediata tal vez, pero llega, y , como en esta arrebatadora y triste historia, aniquila aún a pesar de haber mudado la violencia.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tal como dices Marinel. El pasado no perdona....

      Un abrazo.

      Eliminar
  21. Aprender a ser hombres, aprender a amar, parecen caminos diferentes.
    Muy conmovedor, querido José, me ha gustado mucho.
    Un fuerte abrazo.
    HD

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y lo son.¿Debe aprendersea amar cuando desde elmomento en que nacemos como niños inocentes solo buscamos y ofrecemos amor? En cuanto a ser hombres, según desde el rasero que lo mires. Pero sí,hay ciertas cosas que debemos aprender o asimilar por intuición....

      Un abrazo Humberto!

      Eliminar
  22. Respuestas
    1. La luz y las sombras, matices que nos acompañan en nuestras vidas....

      UN abrazo.

      Eliminar
  23. Mi querido Jose tu relato expresa un sin fin de emociones de perdon, de olvido de tiempos pasados, de amor y de un destino que se muestra inflexible y que aplica su justicia.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es. Nosotros podemos olvidar, pero el destino está marcado....

      Un abrazo!

      Eliminar
  24. Una vida dura la de tu protagonista, por desgracia es una realidad que no todos nacemos con las mismas oportunidades. Lo bueno es que al final dejó esa vida de peligro, encontrando el camino del amor, el respeto asimismo y a los demás. Me ha sabido a poco, esta historia creo que da para más.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A veces la vida o el destino te concede una oportunidad, otras te la niega...

      La vida es preciosa pero puede ser inflexible.

      Un gran abrazo!
      PD: ¿Todo bien?
      Sabes algo de Rosa Cortés...?
      Desapareció...
      Ves, la vida...

      Eliminar
    2. No, no sé nada José, desde que se despidió en el blog no he vuelto a saber de ella, hasta el Facebook le tiene inactivo, me preocupa lo mismo que a ti, la tengo mucho aprecio a Rosa, esperemos que esta ausencia no sea por motivos de gravedad y sólo sea por falta de tiempo.
      Besitos

      Eliminar
  25. Son esos instantes donde la vida se nos pliega, como si fueran la primer y última página de un libro... Me gustó mucho. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso comentaba hace un momento. La vida es maravillosa, pero también puede ser inflexible....

      Encantado siempre tocayo de tenerte en mi rincón!
      UN abrazo.

      Eliminar
  26. Lecciones que da la vida, asignaturas que debemos aprender antes y no al final, entiendo que tal vez como debe ser, APRENDER LA OPCION : SIEMPRE SE PUEDE ELEGIR , es nuestra libertad, nuestro derecho y cuando no lo acertamos ser conscientes de que llegará el instante que el error cobrará su indemnización.
    Intenso y tajante.

    Besos muy fuertes ♥

    tRamos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siempre se puede elegir, por supuesto, Tramos. Ocurre que muchos nos equivocamos y luego hay que saber rectificar pero a veces el pasado, como en este caso, no perdona...

      Besos y abrazos!

      Eliminar
  27. Con tu permiso lo llevo para compartir en "Paracuentos" Gracias

    ResponderEliminar
  28. Me ha encantado amigo, conmovido, llegado muy dentro, como quieras, pero tengo que decirte que es de lo mejor que te he leído últimamente. Y mira que ya llevamos años compartiendo historias. Te felicito. Es un relato de certamen, te lo aseguro.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si tú lo dices Montse. Y eres una persona que me ha leído cientos de veces, tendré que creerte y darte las gracias.
      Tal vez lo presente a un certamen...

      UN abrazo.

      Eliminar
  29. Que mal cuerpo me acabas de dejar amigo jaja, una historia triste en la que en tan solo unos pocos párrafos te metes en la piel del personaje aquí plasmado. Una historia de arrepentimiento con un final que no sabría si decir feliz u oscuro. Un abrazo compañero.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que en el fondo es feliz. Lo que importa es que al final aprendamos a reconocer nuestros errores. Mucha gente - algunos asesinos, políticos corruptos, ladones y estafadores y etc- no lo hacen nunca...

      Un abrazo.

      Eliminar
  30. hoy me di un tiempo para leer tu relato, es muy cinematografico y fotografico, me gusta. saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias oteArt.
      Me alegra saber que los has disfrutado.

      Un abrazo.

      Eliminar
  31. Me estremeció, me emocionó, me dejaste sin palabras, y esta vez es en serio, no sé ni qué decir. El destino acaba pasando factura sin embargo la vuelta al pasado ha sido un golpe muy duro. En fin, que me ha gustado muchísimo aun a pesar de que me deja ese sabor agridulce como suelen dejarlo las peliculas que nos gustan muchísimo y nos hacen gastar todos los pañuelos que teníamos a mano.

    Besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues ya lo has dicho: a veces la vuelta al pasado es un golpe duro... o bajo o mortal de necesidad....

      besos!

      Eliminar
  32. No sé comentar este tipo de relatos, aunque alguna vez los he escrito manifestándome contra la violencia, cualquier tipo de violencia sobre el menor, más pequeño, indefenso o desvalido.
    En el planeta que habitamos es necesaria la violencia porque está establecida en casi el 75 % de los humanos. Los corpúsculos que aguantan las embestidas violentas y pelean y pelearán por evitarla son pequeños, casi invisibles... e incluso esos, muchas veces, se manifiestan en contra en el exterior y en sus hogares la disfrutan para con los suyos...

    En fin, es tan largo y desagradable el asunto, como escuchar que un bebé de cuatro meses ha quedado como un vegetal porque lloraba y lo molieron a palos.

    Un abrazo, compañero, cafelito.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida censura.
      En este relato mi intención expresa -aunque así lo haga- no era tratar de una forma detallada la violencia juvenil, sin tal como hago exponer que a veces -por mucho que deseemos regenerarnos- nuestro pasado acaba sellando nuestro destino de forma irreversible...
      De ahí que a veces uno piense: "la vida es injusta y cruel."
      Yo creo que no es así. Es más, pienso que en ocasiones solo es consecuente con las acciones que uno ha cometido o cometió de antemano.
      Siento mucho que te haya parecido desagradable. Desde luego no toco un tema fácil, si no quizás real... Aunque la realidad supera a la ficción. Puedo asegurarte que he procurado tocar el tema intentando sacar su lado más positivo: el arrepentimiento...

      Cafelito, un abrazo!

      Eliminar
  33. Muy conmovedor y muy "real", huelga decirlo, pues siempre consigues la historia perfecta en tres dimensiones, podemos ver y sentir lo mismo que el protagonista.
    Tras la bruma creo percibir un atisbo de luz clara, por encima de las cuchilladas siento el tremendo dolor de quien se descubre cruel y despiadado... pero el dolor más insufrible es sin duda el que supone sentirse arrepentido hasta la médula.
    Efectivamente siempre podemos elegir... o casi siempre.
    La dosis literaria ha surtido el efecto deseado.
    Gracias querido José, un gustazo.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tú lo has dicho Al Tagrí: real, aunque en cierto sentido.
      Creo que si esto sucediera en realidad, sería bastante más crudo. Quizá no hubiera arrepentimiento y ni siquiera existiera el amor...

      Un abrazo.

      Eliminar
  34. Vale que me gustan las historias con un punto torturado, lo reconozco. Pero lo haces bien, y da para muchas más palabras.
    Me ha gustado
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, quizá. Debo seguir escribiendo o mejor dicho, aprendiendo y mejorando mis técnicas sobre como escribir un buen libro y entonces lo haré de verdad. También necesito encontrar una idea que más o menos cale en los lectores...
      Gracias Silvia.

      Un abrazo.

      Eliminar
  35. Merde! Qué estremecedor, señor. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajajaja Gracia Darío.
      Sí, me puse tétrico. Pero tengo un relato por ahí que te iba a gustar mucho más. Ya lo publicaré, descuida...

      Un abrazo.

      Eliminar
  36. Perfeita e muito real, em três dimensões amplamente estremecedora...

    Beijo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Teca.
      Um placer recibirte sempre.

      Beijos!

      Eliminar
  37. Hermoso, tierno y emotivo relato ...con un desenlace dramático...
    Me encantó Josef !!!! ..Que gran imaginación tienes .....bella...
    Fuerte abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti Cristina A.

      Bueno... no todas las historias acaban necesariamente bien... Pero esta tampoco lo hizo mal del todo...

      UN abrazo.

      Eliminar
  38. Mientras leo el relato me lleva a reflexionar por algunas travesías en algún momento de la vida. El tener la humildad para pedir perdón nos redime y engrandece, nos da la paz necesaria y por qué no, también el amor. Bién narrado y bién estructurado. Un final muy visual y hermoso.

    Yo también te echo de menos...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias querida Julia.
      También echaba de menos tus críticas. En este caso, me agrada que te haya gustado.

      Un abrazo.

      PD: ¿Qué tal si olvidamos nuestras tonterías y nos reconciliamos? Por mí encantado!

      Eliminar
  39. Ufff José me has dejado sin capacidad de palabra tras leerte... La vida en ocasiones nos tiene preparadas cosas que ni siquiera podemos imaginar por un segundo... Una historia que estremece el alma del lector, al menos la mía se ha sentido arrugada hasta el final del texto...
    Se puede cambiar, eso es lo que me muestra pero aunque cambiemos nuestros actos siempre serán parte de nosotros... Así que de nosotros mismo depende que sean buenos o malos...

    Mil besinos y un abrazo!!! :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De jóvenes cometemos algunas acciones de las que luego tenemos que arrepentimos. Se entiende que una paersona es madura o adulta, cuando tras padecer esos erróres, aprende a ser digamos, "responsable" de sus actos. Sin embargo hay sujetos, --y no tienen porqué ser incultos o de clase baja--, que según se hacen "mayorcitos" cometen más y más desmanes. Entre ellos se encuentran, por poner algún ejemplo actual: empresarios, políticos ambiciosos y banqueros.

      Besos Haydée!

      Eliminar
  40. Tan tierno, tan triste, tan hermoso!. Me ha tocado el alma.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Beinvenida siempre Marina.

      Un placer recibirte.

      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  41. Precioso relato, y muy bien construido. Me ha gustado mucho.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Juan Ignacio.

      Me alegra saberlo.

      Un abrazo!

      Eliminar
  42. La ley de causa y efecto no suele fallar, de hecho es en la única que creo. Pagamos nuestros actos aunque no seamos conscientes de ello.

    Un relato duro, duro...

    tD1b, José.


    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los pagamos... por supuesto que sí...
      Gracias de nuevo y siempre.

      Un abrazo.

      Eliminar
  43. Sin palabras y la piel de gallina...

    besos!!! Y mi admiración

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias siempre!
      Es un gran placer para mí recibirte.

      Un fuerte abrazo!

      Eliminar
  44. No entiendo, literariamente, la reacción de la chica.
    Salu2, Moderato

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hummm.... No te preocupes Dyhego cada uno lo interpreta a su manera. es lo importante....

      Un abrazo!

      Eliminar
  45. Como siempre un final sorpresivo, somos esclavos de nuestros propios actos y tarde o temprano...pasan su factura, por mucho que hayamos ya cambiado.

    Me gustó.

    Abrazos!!

    ResponderEliminar
  46. que mejor sentirse seguros... que a veces parece que el corazón no piensa bien, no decide, no se protege tanto

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sentirse seguro esalgo a lo que todo el mundo aspira. de modo que mucha gente se ha vuelto cobarde. Porque a mi forma de ver es imponsible sentirse seguro del todo en este mundo y si el miedo te invade te paralizas y autodestruyes...

      Besos jo!

      Eliminar
  47. Un relato sobrecogedor, Joseph, de esos tuyos que ya llevan el sello de ser lecciones de vida.
    Y con esa esperanza desgarradora al final del camino en casi todos ellos, de intentar recuperar el alma del ser humano.
    La vida da tantas vueltas que no sabemos qué nueva piedra nos encontraremos de nuevo en ella. Y no todos tienen la suerte de redimirse de la culpa como tu protagonista.
    Un beso grande y gracias por tus comentarios, guapo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y gracis a ti por los tuyos. Espero que no te hayas sobrecogido demasiado je je...
      Es cierto la vida da muchas vueltas, eso es lo bueno y malo que tiene....Te encuentras buenas y malas sorpresas...

      Un abrazo!

      Eliminar
  48. Hermoso y triste José, me quedo sin palabras, me has estrujado el corazón.
    Un beso José

    ResponderEliminar
  49. En vez de volver, como te había prometido, me he quedado un rato para leer hacia atrás. Éste me ha conmovido.
    Saludos.

    ResponderEliminar

Post más visto

Otra lista de blogs