jueves, agosto 27, 2009

Tercer Premio en el I Concurso de Relatos de maraton.es.


Este relato recibió el tercer premio en el I Concurso de Relatos de maraton.es.
Su autor es José Fernández del Vallado, ganador de un magnífico libro sobre maratón. Queremos compartir esta gran historia con todos vosotros. Esperamos que sea de vuestro agrado
.


PARA LEERLO PINCHA AQUÍ.




jueves, agosto 20, 2009

El Cartero...



Por la mañana visito a Susana, está en el jardín botánico, cuidando de sus espléndidas rosas rojas; vende a diez euros el ramo y no le va mal.
Me abraza y me invita a un café; le entrego la carta, después hacemos el amor, como todos los días.


Me despido, entro en el edificio, subo las escaleras cruzo la verja cierro el candado, recorro cien metros de pasillo oscuro, abro sin llamar y entro en el cuchitril de Rania.
La encuentro echada boca abajo, la camisa apenas le llega al espinazo y deja ver sus nalgas redondeadas; sonriendo me desabrocho los pantalones, me extiendo sobre ella, cuando la penetro, ni siquiera profiere una exclamación de placer. Me gustan ella y su físico, es ondulado y atlético, me agito y convulsiono y estallo de placer en su interior. Entonces oigo los gemidos. Miro y veo su mano extendida, intuyo sus lágrimas pero... ¡no se deja ver!
De forma violenta la agarro del cuello y forzándola la obligo a volverse. Su rostro está mojado. Trato de animarla mientras le explico que si queda embarazada de mí el trato será siempre mejor; en tanto no hable, claro. Le entrego la carta. Se da la vuelta y llora con desconsuelo.
Me abrocho los pantalones y salgo suspirando y en silencio, sin molestar.


Atravieso tres rejas más y en cada puerta, me detengo.
Primero en el recinto de Teresa, está sentada tras el caballete; fuma mientras matiza sobre el lienzo y llena de densas volutas de humo el entorno.
Abro el ventanuco, la tomo por detrás de los senos, se los sobo. Recibo un mordisco. La arrastro hasta el camastro y forcejeando la fuerzo con una violencia que me hace sentir más hombre y sobre todo, dominador.
Lanzo la carta sobre su cuerpo abandonado en el suelo y escupo sobre ella. La insulto y cuando me replica, me río.

Sudando cierro la puerta y continúo hasta alcanzar otra puerta, me asomo por la claraboya y veo el cuerpo de Rosa, la negra. Es ágil y terso y no está mal; tiene unos pezones bonitos, pero huele a negra y eso no me gusta, no soy racista pero no me gusta su olor... Además, ni siquiera hay carta para ella.


Sigo hasta alcanzar una puerta blindada al final del pasillo.
Ahí está Mariela, la gitana condenada a morir estrangulada en el garrote. Sé que necesita un buen polvo, aunque sea el último de su vida...
Meto las llaves haciendo ruido a propósito y al abrir... me desplomo.
Cuando abro los ojos estoy maniatado por detrás con mi cinturón, y tengo la boca llena. El sujetador, atado por detrás de mi nuca y sobre mi boca; impide que expulse las... medias de Mariela.
Está sentada frente a mí. Lee su carta y llora. Llora la pérdida de su marido delatado por ella misma bajo suplicio mientras su semblante se tiñe de rabia y dolor.
En una de sus manos tiene mi cuchillo de defensa y mientras llora, comienza. El dolor es insoportable pero sabe manejarse, y de un movimiento sutil, casi maestro, roba mi hombría. Nadie oye mis gritos apagados por el sofoco de las medias.
Se inclina, toma mis partes ensangrentadas, las mete en el bolsillo de mi camisa y mirando a mis ojos sanguinolentos, me dice.
— Recuerda. Si no mueres desangrado... Esto es para que no te olvides de mí. Ni de ellas. ¡Jamás...!
A continuación llama a mis compañeros.
Luego se lleva el cuchillo al cuello y de un giro se abre la yugular.

José Fernández del Vallado. Josef. 2009.





jueves, agosto 13, 2009

Mujer de otro siglo



Mujer de otro siglo
me consume no encontrarte
entre mis brazos,
haber perdido tu amor
saberme ente alado y penitente.

Sé que sin ti no soy nadie
en cambio pude haber sido
aquello que nunca fui ni seré.

Me recuesto en tu rincón
me abrazo como te abracé
la vez que sostuve tu sonrisa
sin que tú te cayeras,
y tampoco creyeras en mí.

Descubro universos que suspiran
melodías de amor susurrante
gimo entre sábanas blancas
y azules violetas sin luz.

Te echo de menos...

En la Tierra eres mi alma perdida,
en la mente una astilla
deshonrada de sangre muy tibia.

Y sigo escribiendo
hasta agotar el tintero
y rellenarlo con lágrimas
de sabor contrapuesto
a espirituosos besos de amor.

Te escapas y te recuerdo
te siento pero te escapas...

Escucho tu melodía
y te retengo un instante
entre mis brazos y nada;
juego con tus cabellos de aire
lamo tu piel de abenuz
beso tu cuello de ánfora
estás y no estás y te escapas...
y de nuevo no estás.

Lenguas de fuego incendian
terremotos de pasiones
Desastres, pérdidas, naufragios...

El baile de la vida ha comenzado
al albor de una noche encolerizada
acaricio tus cabellos de fuego
y piel sintetizada

Mujer de otro siglo
no piensas sino en sobrevivir
me dejaste a las puertas
de tu civilización intocable
Y te olvidaste de mí para siempre...

José Fernández del Vallado. Josef. Agosto 2009.






lunes, agosto 10, 2009

Mi nuevo libro de Relatos: Los Ojos Grises.




Bueno... Al fin saco de mi armario trapero el más esperado de mis libros (también por mí), un compendio de 40 de los que yo considero algunos de mis mejores relatos. Muchos los habréis leído aquí, en mi blog, algunos no. Creo que era hora; necesitaba desempolvar mis archivos de tanto olor a encierro y podredumbre y aquí está.


Pienso, y esto lo digo con toda sinceridad, que mi libro podrá no interesar por su temática, podrá aburrir porque no encaje con vuestro estilo, pero lo que aquí os presento no es basura literaria; está manuscrito con la dedicación de quien se ha comido horas de trabajo y esfuerzo en por lo menos tres o cuatro Talleres de Escritura de merecido crédito. Entre ellos el “Taller Fuentetaja,” o el “Taller de Escritura de Madrid Enrique Páez,” y alguno más...

Pero los Talleres no lo son todo; pues sobre todo está escrito por alguien a quien le fascina leer e implicarse en cada nueva lectura, y hacer de la imaginación y la fantasía algo más que herramientas olvidadas e incluso, infravaloradas. Creo que sin imaginación y fantasía no podríamos vivir, ni crear y mucho menos, amar. Creo que todas nuestras metas se apoyan en sueños o fantasías de nuestra imaginación, que para nuestra sorpresa, cierto día descubrimos se hacen realidad. Así pues, emulando al gran Calderón de la Barca, e introduciendo una variante en su conocida premisa, diré: “Porque la vida es sueño, y los sueños renuevan la vida en una maravillosa y apabullante, realidad.”

Espero que si lo adquirís lo disfrutéis.

Un abrazo.

José Fernández del Vallado. Josef.

si quieres el libro pinccha aquí: Los Ojos Grises

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