miércoles, febrero 26, 2014

Cita con el Dentista.




Primera hora de la mañana, visita al dentista. Caí en la cuenta enseguida. Antes, excepto la vez que estuve sentado frente al gran Francisco Umbral, me desagradaba ir. Por entonces él tendría mi edad y me pareció un señor serio y sobre todo mayor e intocable, al que yo miraba de reojo y con cierta sugestión. No podía dar crédito que un individuo al que siempre había visto al otro lado de las pantallas de un mundo orwelliano, existiera en realidad. Esos eran algunos de los chismes que pensaba. En cuanto a lo que debió de pensar él sobre mí —si llegó a hacerlo— nunca lo supe. Supongo que me miraría como lo que yo era por entonces, un joven imberbe, propietario de un negocio de restauración, mentalmente alejado de la literatura. 
   

 Jamás imaginé que años después mi vida daría un giro de ciento ochenta grados y hoy me iba a hallar donde él se encontró. 

   No hice sino oír la voz modulada de la auxiliar, alzar la mirada, fijar los ojos en aquella figura de blanco esmaltado, con unos cabellos rojos como un crepúsculo en llamas, y me di cuenta: acababa de perder los papeles. De pronto ni siquiera recordaba y menos tenía claro quién era yo, allí acomodado, mientras escuchaba aturdido la voz de aquella preciosa sílfide. Solo atesoraba una certeza. La de profesarme un hombre recto, incapaz de ser atraído por nadie, porque la edad del amor había prescrito dentro de mí y para mí... 
   Me tendió una mano y me invitó a seguirla. En aquel instante tuve ganas de orinarme de vergüenza y no quise pensar, pero lo hice, en las personas que habría en la sala, y el escarnio que supondría que presenciaran como delante de todos, me derretía como un viejo buque tocado en su línea de flotación. Sentía sus miradas clavarse en mí como los afilados caninos de una jauría de perros asilvestrados. Así que, con el apremio de un chiquillo descarriado, tomé la mano que me ofrecía, me levanté de una sacudida chirriante y la seguí por un largo pasillo. 
   Entramos en una sala. Me invitó a acomodarme en un extraño sillón electrohidráulico y se marchó. Más desahogado, permanecí pensando en cual sería el doctor que me iba a tocar en gracia, me arrepentí de mi rebeldía, negándome a visitar al dentista cada seis meses, tal como estaba prescrito, y hacerlo solo cuando mi dentadura lastrada por el deterioro me lo pedía mediante punzadas de un dolor mortificante. 
   El misterio no tardó en descubrirse. Derramando sus cabellos como una pavesa encendida sobre mis hombros, la joven que había tomado por auxiliar, clavaba sus ojos claros en mí. Mirándome con un ademán sedante, me dijo: 
—Soy la doctora Regina, relájese. Enseguida habremos terminado. 
   Dejé escapar una sonrisa nerviosa. Inclinó su cuerpo y sentí sus pechos afirmados sobre mi tórax, me abrió la boca y palpó mi lengua con la suya, ungiéndonos en una fricción esponjosa y complaciente. Su aroma impregnó mi alma y su voz me preguntó. 
—¿Cómo se encuentra ahora? ¿Siente dolor...? 
—Niguno… weno... Zi, el de mi corazó... 
    
Sus manos acariciaron mi nuca, se puso a horcajadas sobre mí, y de forma pausada comenzó a hacerme el amor y me volví a sentir joven y lleno de energías...  

   Abrí los ojos. La doctora no estaba. Una auxiliar bajita, con un semblante adorable, me dio unos cachetes en la cara, un vaso de plástico y me dijo. 
—Enjuáguese la boca y pase por secretaría. 
   Al volver a cruzar la sala de espera, los allí presentes me miraron como deslumbrados ¿era respeto o temor? Me pareció oírlos cuchichear a mis espaldas. 
   Seguía sin saber quién era yo. ¿Y la doctora... dónde estaba? 
   Alcé los ojos y la vi sentada detrás del mostrador de secretaría. Sus cabellos escarlata estallaban como fuentes revueltas sobre sus hombros. 
   Me hizo el recibo y me preguntó. 
—¿Satisfecho con el trabajo del doctor Luis Riaño? 
   La miré confuso y respirando acalorado, proferí. 
—¿¡No es usted la doctora Regina!? 
   Sus ojos se volvieron hacia mí con franqueza. 
—No, señor. Yo sólo soy la secretaria Paula Antón... 
   
   Enamorado de su figura, volví tantas veces como excusas imaginé. 
  Un día no la encontré. Se había marchado, me dijeron. Quise buscarla. No supe por dónde empezar. Peor fue cuando pregunté por una supuesta doctora Regina. Otra de las secretarias, que atendía por el nombre de Amalia Quintero finalmente se compadeció de mí, y ojeando en los registros, me supo contestar. 
—Hubo una doctora. Su nombre era Regina Rodríguez—. Se detuvo turbada, alzó la mirada y dijo—. Pero eso fue hace varios lustros. Al parecer no se limitaba a curar a sus pacientes; hacía algo más. Ciertos favores —dijo, mientras su cara se teñía de embarazo —y prosiguió—. Denunciada ante un tribunal le retiraron el derecho a ejercer y la expulsaron. Nadie  volvió a verla... 
   En ese momento recordé que, como era de suponer, nunca se me había pasado preguntar su dirección. La respuesta vino a mí no solo de forma instintiva, la tuve delante. En el momento en que, tras sacudir su floresta de cabellos purpúreos, fustigando mi cara y dejándola narcotizada en un baño de fragancia epicúrea, Amalia Quintero me guiñó el ojo...


 José Fernández del Vallado. Josef, Febrero 2014.

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Reacciones:

123 libros abiertos :

lichazul dijo...

vaya paciente y vaya recuerdo dental
hay quienes alucinan con dolor y tormento estas visitas
y pensar que a mis 49 años me asomó la muela del juicio
tengo pendiente visitar al doc... tu relato será premonitorio Josef?

besitos

Mari-Pi-R dijo...

Que mejor sonreír con unos bellos dientes, pero para ti la sonrisa era encontrar a la señora Regina.
Un buen rato del que tendré presente en mi próxima visita.
Un abrazo.

Nieves Martín dijo...

Me has tenido desconcertada y en vilo todo el relato. Vaya! ¿¿ Que clase de anestesia tendría este dentista??
Yo soy de esa parte de la población que no le afecta lo más mínimo ir al dentista. Pero vamos, tener esta clase de experiencias son para no olvidar, no se si ando perdida con el desenlace pero si esa doctora estuvo allí hace varios lustros se puede interpretar que fue poseído por un súcubo ¿no?

Bueno, bueno... que me ha encantado Jose

:)

tecla dijo...

Es que te pasa cada cosa. O sea en vez de que te derramen un chorro de hipoclorito dentro de una muela, o lo que es peor, fuera de la muela, van y se te tiran.
Los hay con suerte.

MaRía [Capri ] dijo...

Ay pero que mente tan enrevesada tienes Jose!!( pero un enrevesamiento del bueno)
Es lo que tiene el enamoramiento nubla la mente y (a veces) causa dolor de muelas.
¿ Y tu le guiñaste el OjO a Amalia, a Regina o a ninguna? ...

Ester dijo...

Uf! Mañana a las once tengo cita con el dentista, espero no acordarme de todo esto sentada en el sillón. Buenas noches

silvo dijo...

Jaja, la secretaria suele ser la que vale jaja, saludos

HOSTAL MI LOLI dijo...

Genial. Me encantó. Saludos

FG dijo...

Una va tan ¿feliz? a una visita con el dentista y pasa de pronto por una experiencia ¿etérea? ¿increíble? .... Lo cierto es que la imaginación nos lleva por caminos insospechados, pero si además mezclamos un rostro atractivo, y tal vez un poco más de la cuenta de anestesia, quién sabe.... jajajajajaja Muy bueno!!!

genessis dijo...

Qué buen relato, entretenido y muy interesante la trama.
Me gustó mucho.
Saludos.

Jose dijo...

Jopé que delicia de dentista así todos iríamos sin faltar a una cita.

Relajante relato que el leerlo te da para sonreír de lo que ha gustado.

Saludos

josef dijo...

Pues a alucinar se ha dicho Elisa jajaja.
Qué lo disfrutes! ya sabes jejeje...

UN abrazo.

josef dijo...

La sorpresa más inesperada puede encontrarse en cualquier lugar. NO hay espacios vedados para el amor...

Besos!

josef dijo...

jajajjaa Creo que más o menos como tú lo entiendas. No hay pautas en este relato, lo dejo al gusto del lector...


besos!

josef dijo...

Ya ves. ¡Chínchate! a mí me puede pasar lo qe sea... escribiendo desde luego jajaja.

Un abrazo.

josef dijo...

Imagina...¿cómo crees que acabé con Amaliaaaaa?

Era una excelente dentista, desde luego. Muy profesinal.

Besos!

josef dijo...

jajajaja. mejor no te acuerdes! Me lo echarías en cara jajajaja!

Un abrazo y suerte.

josef dijo...

La que vale silvo? No me digas que ya la conoces?

Mándame su direeeeeeeeeeeeeee!!!!

Un abrazo.

josef dijo...

HOla loli encantado de conocerte, y de que te haya gustado.
Te iré a visitar.
Un abrazo.

josef dijo...

Se ve que este relato resulta gracioso. Yo que quería escribir algo serio ;)

Un abrazo.

josef dijo...

Gracias genessis.
Si te ha entretenido y gustado, mejor...


Un abrazo.

josef dijo...

Claro jose, es de lo que se trata, de encontrar nuevos y poderosos alicientes para ir al dentista jajajajaa!
Gracias por venir.

Un abrazo.

lichazul dijo...

malulo , no te rías de mi , me voy a acordar de ti cuando este en el dentista
bss :D

Misterio dijo...

Veo que no llegó...

TE decía que lo que hace una anestesia :) (broma)

Me ha gustado mucho tu relato, siempre pones misterio en ellos, los haces miuy amenos, son muy buenos todos.

Muchos besos

El amor no tiene edad :)

Cristina dijo...

Exelente relato José.
Te deseo un hermosa noche, besos!!

Angel Sánchez-Marco dijo...

Entretenido y sorprendente, excelente relato y buena foto.

Ángel

El collar de Hampstead dijo...

Vaya con la pelirroja...

Yo no puedo con los dentistas,que me perdone el gremio por generalizar,que sé que seré injusta...
Pero ni que George Clooney se pusiera la bata blanca...yo salgo de allí lo antes que puedo.
; )

Un beso.

Lapislazuli dijo...

muy bueno.... la recordare cuando vaya al dentista
Abrazos

MaRía [Capri ] dijo...

mmmm
pues .. está claro cuando uno se encuentra con un buen profesional no debe de dejar de ir a su consulta!! salvo que un dia te haga una pifia jajajaja

besos!

Pili Ruiz dijo...

Lo cierto es que la visita al dentista siempre da pánico...yo le temo bastante a la reacción de la anestesia, pues una vez me hizo un efecto muy raro. Lo cierto es que ese pasaje te ha invitado a hablarnos de otra cosas,por cierto, muy interesantes.
Es un placer beber de tus letras, con la que aprendo.

Un cálido abrazo.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Excelente.
Exijo un relato protagonizado por Umbral en el dentista. Impagable.

Mari Carmen dijo...

No se me había ocurrido que ir al dentista pueda suponer tan hermoso desvarío. Por cierto, mi dentista es un doctor bastante agradable y guapetón :)

Me ha encantado tu relato, José.

Un abrazo

josef dijo...

Tienes razón Misterio. El amor no tiene edad ni patria ni se puede comprar y tampoco muere jamás....

Besos!

josef dijo...

Muchas gracias mi apreciada Cris.
hermosa noche la que tuve, no me dormía ni a tiros. tal vez pensando en la dentista, o en su secretaria, o en ambas a la vez...
No cabe duda. Estaba enamorado jajaja...
Besos!

josef dijo...

Gracias Ángel.
Yo también disfruto mucho con la fotografía...

UN abrazo.

josef dijo...

Pues antes te comprendo porque hacían un daño... Pero últimamente cada vez que voy ni los siento. Será que se me ha embotado la boca?

Un abrazo!

josef dijo...

Gracias lapislazuli.
No sé que tal te saldrá recordarla. creo que en líneas generales será bueno.

Un abrazo.

josef dijo...

Sí, a mí me daba bastante. Pero vengo diciendo que en los últimos tiempos ya no tanto. Al menos en lo que respecta a mi dentista, lo hace tan bien que casi me duermo en echado en el sillón....
Gracias t ti Pili por la visita.
Un abrazo.

josef dijo...

Lo de Umbral es cierto Pedro. Lo encontré en mi dentista hace muuuchos años. Quizá fueran los años ochenta. Era un personaje con genio y un excelente escritor...

UN abrazo.

josef dijo...

Pue ya sabes Mari Carmen, cuando te atienda sueñas con él jajajaja!

Un abrazo!

Anónimo dijo...

Ha dado mucho juego el dentista, y me encanta la foto jaja.

H... (Perla Gris) dijo...

Vaya mente más interesante... Me gustan los giros que das en tus relatos y lo fácil que resulta seguirlos, eres todo un artista de las letras José... Me ha encantado!!

Muchos besinos.

Alfredo Cernuda dijo...

Haces soñar con la idea de ir al dentista. ¿Dónde estará mi Regina? Un fuerte abrazo.

censurasigloXXI dijo...

Eso se llama hacer un trabajo completo. Hay un refrán que dice_ "Dime en qué sueñas y te diré de lo que careces", jajajaj!

Un cafelito.

Dyhego dijo...

Jajaja, mientras fuera Regina y no Regino el que manoseó sus dientes...
Salu2, Moderato.

Marinel dijo...

Me encanta el giro que siempre das a tus relatos, entre misterio y realidad se mueven y consigues meternos de lleno en el juego.
Con dentistas así, se perdería el temor y las ganas de huir,¿eh?
:)
Besos.

alfonso dijo...


Como siempre, unos relatos bien bordados que nos dejan enganchados...

· un abrazo

· CR · & · LMA ·


Amig@mi@ dijo...

Quizás leyendo tu historia más de uno que les tiene pavor se sienta empujado a ir al dentista. Yo creo que eso fue efecto de la anestesia. ¿No?
Un abrazo

josef dijo...

Gracias jordim.
Un placer tenerte por aquí.
Un abrazo!

josef dijo...

Gracias Haydeé.
Espero que te vayas encentrando mejor. Escribir tal vez podrá ayudarte...

Un fuerte abrazo.

josef dijo...

Pues nada Alfredo, ya sabes. Si piensas en ir, ahora es el momento. El hechizo está en el aire...
Gracias por la visita.
Un fuerte abrazo!

tecla dijo...

jajajajajjaajjajajjaj

Ilesin dijo...

Más de uno que siente pavor por los dentistas seguro que iría encantado, pero ¿Solo les pasa a los hombres?, ya me gustaría pensar que también hay doctores que te elevan el sueño hacia otros mundos.....
Besos

josef dijo...

Pues quizá tengas razón y me falte una secretaria jajajaja.

Gracias por pasarte.

Un cafelito, vale...

josef dijo...

Hum... Pues es verdad, no se me había ocurrido....


Un abrazo.

josef dijo...

Claro! Sie es lo que yo digo jejeje.

besos!

josef dijo...

Espero que algún día no sean tan bordados jejeje.
El próximo relato, si me sale como yo quiero, puede ser letal... je...
No sé en qué sentido. Eso está por ver...
Un abrazo.

josef dijo...

Seguramente no le sentó bien, o quizá demasiado bien...


Besos!

josef dijo...

Calma... que hay para todos los gustos. creo que depende más bie n de la anestesia jajajjaja!


Un abrazo!

Rafa Hernández dijo...

Buen profesional sin duda, "a tope". Pues mira a mi no me da miedo del dentista, lo que me daría pavor, es que la consulta estuviese en las condiciones de esa que muestras en la foto.

Un abrazo José.

Unknown dijo...

Me has tenido ansiosa por terminar de leer, José, un relato estupendo, bien escrito y con un final abierto a la imaginación de cada lector...yo como soy una alocada, prefiero pensar que era el espíritu de Regina, que me van más, jajaja.

Besos apretaos.

Darío dijo...

Maravillosa técnica para sobrellevar las desgracias que implican las visitas a estos desagradables facultativos... excepto Regina ... Un abrazo.

Mere dijo...

En tu caso, conocer a Regina y volar... Nunca visitar al dentista, fue tan gratificante. Bueno, según para quien. Porque a mi me meten la cabeza entre dos pechos... Y creo que me da algo :S
Felicidades, José, por esta historia tan genial, divertida, anestésica y picante ;) Bss

josef dijo...

Si Rafa, tú lo has dicho. A tope! jajajaja...
En cuanto a laas condiciones d ela consulta... encontré esta foto y me resultó graciosa o adecuada para un relato de "altos vuelos..."

UN abrazo.

josef dijo...

Un poco fantasma sí era. No te lo voy a negar jajaja.

Un beso yeste!

josef dijo...

Vaya Darío. Se ve que te han tratado fatal. A mí alguna vez, pero nunca demasiado. Aunque el miedo que les tuve una época queda plasmado en el relato, en forma de desahogo total!

UN abrazo.

josef dijo...

Sí Mere, quise tocar este tema de un modo digamos que relajante, y a la vez divertirme escribiendo... Quizá porque el siguiente relato que tengo entre bambalinas va a ser duro...

Un abrazo.

Marta C. dijo...

Jugarretas de la memoria, José. Es un relato con regusto onírico y, en la lógica de los sueños, lleno de situaciones complejas en las que uno duda si serán reales o no. Me ha gustado.
Un abrazo, Jose.

Unknown dijo...

Bueno... yo tengo un odontólogo, (hombre) y por ahora, ni para fantasear, jajaja! no por que el hombre tenga mala pinta, solo que detesto ir al dentista y en lo único que pienso cada vez que estoy con ese foco sobre mis ojos, es salir de allí lo antes posible. Pero... tu relato, tiene un trasfondo no solo más sensual sino soñado! Muy bueno!
Besos!
Gaby*

Elena Beatriz Viterbo dijo...

Mi dentista es muy linda y da la casualidad de que el cirujano también está de toma pan y moja, pero aunque todo el mundo es bello en ese lugar aséptico, yo paso siempre un mal rato. Pero para lucir una sonrisa sana hay que sufrir. Jose, me gusta mucho tu estilo, tiene algo que me recuerda al mio ¿puede ser?

Anónimo dijo...

Estimado José, en caso te consigas los datos de Regina, la odontóloga pelirroja ¿recuerdas? ¿querrías enviarme un mail? Es que últimamente mi sonrisa no es la misma...
Un gran abrazo

ÍndigoHorizonte dijo...

Apariciones que dejan huella... unas veces de ojos grises, otras de cabellos ondulados que envuelven... apariciones que inflaman con aromas que dejan enganchados.

Abrazo, grande.

Mª Rosa dijo...

Jajajajaja qué bueno, me has hecho reír un montón, cómo me hubiese gustado experimentar algo así, hace poco estuve en el dentista, pero a mí lo único que me metieron en la boca fue una aguja de unas buenas dimensiones jajaja o al menos eso es lo que me pareció ¿Lo de Umbral, es cierto? Entretenido relato, me gusta esa chispita de humor que le has puesto, el ir al dentista nos aterra (al menos a mí) pero creo que la próxima vez no me lo pensaré tanto, me acordaré de ti jajajaja. Me gusta mucho esa mezcla que haces en todos tus relatos de realidad con ficción.

Un abrazo fuerte

Peregrino dijo...

¡Muy bueno José!! Una pena no haber repetido la experiencia antes de que fuera denunciada... Me lo llevo para compartir en "Paracuentos" Gracias

josef dijo...

Bueno reales, en su versión mala más bien... o quizá sea la buena?

Gracias por la visita Marta.
Espero que todo te vaya de maravilla!
Un abrazo, igualmente

josef dijo...

Creo que en el fondo, la mayoría pensamos alejarnos de ese foco cuanto antes. Por eso en mi relato traté de darle la vuelta a esa sietuación y hacer ver que el dentista también puede ser el lugar donde tus sueños puueden hacerse realidad... de algún modo jajaja.

Un abrazo.

Misterio Azul dijo...

Claro, si se compara no sería un sentimiento :)

Mil besos

josef dijo...

Hola Ángela!
Pues qué suerte tienes, dentro de lo que cabe... No se pasa bien en el dentista pero, debemos de tratar mentalmente de invertir esa situación. Yo lo hago. Pienso en cosas agradables mientras me muelen la muela jejeje. Bueno, no tan agradables como la que aquí propongo.
En cuanto a estilos, el tuyo y el mío. Descuida, voy a buscar más relatos tuyos; necesito y deseo hacerlo. Los leeré y luego te comento lo que pienso acerca de esa apreciación. También publicaré algo en el foro en el que me registré gracias a ti, y te buscaré.

Un abrazo.

josef dijo...

Descuida Rick, es una preciosidad y seguro, te va a encantar. Y además, viajar para ella no es problema. Ahora, no te asustes. a veces aparece con la forma más inesperada, pero siempre adopta buenos cuerpos....

abrazos!

josef dijo...

Veo que tomas nota de mis relatos, querida Indigo.
Pues ya ves, ¿quizá me estoy obsesionando? ¿Pero con quién? Solo mi subconsciente lo sabe, y en el fondo yo mismo....

Un abrazo!

josef dijo...

Pues mira Mª Rosa, como te voy queriendo ya mucho, voy a ser sincero contigo. Este relato parte de una gran realidad. Mi encuentro en el dentista con Umbral. Calro que fue real. Él sentado frente a mí durante al menos veinte minutos o media hora. tuve tiempo de observarlo. Por entonces lo admiraba. Más que como escritor de libros como ensayista. No tuvo un buen final, si mal no recuerdo...

Un gran abrazo.
PD: Estoy preocupado con Estrella y la echo de menos. ¿Sabes algo de ella? Trataré de buscarla en el Facebook.

josef dijo...

Hola Peregrino!
Agradecido por la visita. También por el gran empujón que das a mis relatos en Paracuentos.
Un fuerte abrazo.

DRACO dijo...

hay gente ta feliz con su... ejem, "trabajo", que siempre vuelve aunque esté jubilada o se haya muerto. de hecho que hasta hará sus horas extras.

saludos.

Ame dijo...

No me llegan tus actualizaciones, vengo de visita por saber si hay alguna :(, éstas travesuras de blogger son injustas :)
Paso a comentarte mañana, te he leído pero deseo hacerlo nuevamente.

Un beso Josef

Marinela dijo...

Muy buen relato,( como este), el que nos deja con buen sabor de boca, sensación de.... "debería continuar" y un final situado en la nube de lo indefinible: ficción, realidad, imaginación.....

Me gustan esos finales inesperados, sorprendentes y esperanzadores....

Saludos
Marinela

Mª Rosa dijo...

No José, no sé nada de Estrella, yo también estoy preocupada, de vez en cuando voy a su blog para ver si a puesto algo nuevo y veo que nada, sigue igual, lo mismo pasa con su Factbook, tengo su dirección de correo y a veces pienso en escribirla, pero después me corta el pensar que quizás ella quiera estar un tiempo alejada de esto sin más, no sé José, ya te diré si me decido a escribirla.

Un besazo

MTeresa dijo...

Qué relato tan ingenioso
que me ha mantenido en suspense
y me ha hecho sonreir,
te felicito.

josef dijo...

Su trabajo no era ir al dentista. La dentista era su placer....

Gracias por la visita.

Un abrazo.

josef dijo...

Qué raro Ame....

Revisaré mi blog pero... yo te tengo apuntada en la lista de amigos y seguidores.

UN abrazo.

josef dijo...

Hola Marinela.
a mí cada vez me gustan más los finales, con algún poso de esperanza....

Gracias por la visita!
UN abrazo.

josef dijo...

Hola MTeresa.
Sí, quise añadir un punto, si cabe, divertido en este relato...

Un abrazo!

lunaroja dijo...

yo quisiera un dentista así en mi vida.así iría encantada de la vida.. Me encantó la originalidad de tu relato!

josef dijo...

Lo encontrarás lunaroja, lo encontrarás jejeje....

Agradecido nuevamente por tu visita.

Subo post y voy a visitarte...

Besos...

*Desvelada* dijo...

Ohhhh!!!!! Que bien!!! A mi no me gustan los dentistas asi que solo puedo tener mis fantasias con ellos . :) Me encanto leerte!!!

Tramos dijo...

Josef, entro en tu protagonista y me agrada cuanto me acontece, se llame como se llame ella, si me hace sentir tan bien es para como él hace continuar disfrutando del placer.

Tu relato me cautiva,
tu imaginación me sorprende
y la mía ¡enloquece¡

Te perseguiré
una y mil veces
en el sendero
por el que transitas
lo quiero recorrer
una y mil veces.

¡Me gustas Josef¡

Besos fuertes ♥♥

tRamos


lichazul dijo...

sos un sol JOSEF
besos y buena semana

volvo dijo...

La próxima visita al dentista no sé si podré contener la risa. No consigo imaginar una historia así en la consulta, peo una buena opción sería fantasear con un Al Pacino dentista… ¡una excelente anestesia!, sí señor.

tD1b, José.

Humberto Dib dijo...

Yo le tengo un horror inexplicable al dentista, con decirte que me debo una visita desde hace meses, creo que este relato tuyo fue el empujón que necesitaba, me haces pensar que también pueda encontrarme con una sorpresa allí. Muy bueno.
Un abrazo.
HD

Unknown dijo...

Woww! Sin dudas te sigo, me encantó tu relato. Me mantuvo interesada y pendiente al desenlace. Y mi interpretación es que no fue un sueño..Amalia había sido la buena Dra. Rodriguez. Saludos y Felicidades por un excelente y sensual relato :)

josef dijo...

Creo que a muy pocos nos gustan los dentistas. Pobres... Hay que ser más razonables con ellos.al fin y al cabo nos quitan muchos dolores de encima jejeje...
Gracias por tu visita.
Un abrazo.

josef dijo...

Hola tRamos.
Hoy ha sido cambiar el prioceso supuestamente desagradable del dentista por lo opuesto. Mañana espera un relato duro y seguramente, controvertido. pero así soy yo, una de cal y otra de arena querida tRamos jeje...

Que disfrutes de una gran semana.

Un abrazo.

josef dijo...

Claro Humberto.
Es cuestión de cambiar la mentalidad y revertir lo que creemos malo en bueno. Además, por qué ha de ser malo, si a fin de cuentas te arreglan un diente podrido o una muela perforada. Encima si sueñas con la secretaria. Ah, la secretaria...

Te deseo una gran semana.
Hablaremos. Lo que ocurre es que tengo Skype en vía muerta Humberto. pero un día lo rescato y nos citamos...

Mientras tanto, un fuerte abrazo.

josef dijo...

jajaja, pues procura hacerlo. Porque si te ven van a tomarte por loco. Y más cuando te empiece a suceder. Me refiero a lo que amí me sucedió. Pero ¿me sucedió en realidad? Creo que ya casi voy creyéndolo.
Mañana vuelvo al dentista...

Un abrazo.

josef dijo...

Hola Soledad Suarez.
Claro que no fue un sueño Soledad, tú lo has dicho. Porqué en cuanto nos sucede algo bueno tien que ser un sueño. ¿Tan mal estamos ya? la vida debería ser así todos los días: un sueño hecho realidad.

Se agradece la visita.
Un abrazo!

Esmeralda dijo...

Buen relato ... mirando la imagen y pensando en el dentista da un mucho de yu-yu ... menos mal que puede estar 'Regina'...
Abrazos

josef dijo...

jajajaja! Hacía mucho que no me llamaban "malulo" ¡qué ilusión! Qué recuerdos tengo de tu tierra Elisa, todos buenos...no. ¡Geniales, sin duda!
Que disfrutes igualmente y en plenitud, de la semana.

Besos.

jose a. garcia dijo...

No soy de los que le tienen especial cariño al dentista, pero he de reconocer que esa visita en cuestión anima a,eso si, una limpieza dental, me ha gustado mucho, un saludo

josef dijo...

Gracias Esmeralda.
la imagen la encontré en Internet y me hizo gracia. Decidí ponerla por lo siniestro de la situación. pero luego mi escrito no tivo nada que ver...

Un abrazo.

josef dijo...

Hola José Antonio.

Ante todo bienvenido al mundillo bloguero!
Decir que me ha gustado lo que escribes. escribir es dejar fluir los sentimientos y otras cosas, como hacer autocrítica de uno mismo y crítica social. Yo hago esas tres cosas y no me quedo ahí, hay muchos, infinitos temás y recursos... Es un mundo fascinante.
En fin. todos me decís lo mismo y coincido. Los dentistas no nos gustan. Nos han hecho daño, pero resulta que también nos han resuelto dolores mayores. Así que este escrito va en clave de humor o distendida hacia la sesión del dentista, y el dentista en especial jeje...

Un fuerte abrazo.

jose a. garcia dijo...

Viniendo de ti, decir que te gusta como escribo es mas que un honor,impresionante tu manera de relatar,se dibuja con facilidad en la mente toda la situación, la trama, es fácil leyendote, gracias, Jose ,tocayo,perdóname por la corrección...la A, es de Amador no de Antonio, un fuerte abrazo

Unknown dijo...

¿Seguro que no te o le pasaron de anestesia al pobre hombre?
Me ha gustado tanto y me lo he pasado tan bien leyendo tu relato, Jose, que lo he impreso y se lo he dado a mi vecina que es dentista.
Un abrazo

josef dijo...

Vaya... Pues espero que le guste a tu vecina dentista. Igual va y se ofende... Son cosas delicadas estas del escritor y de escribir. Yo, desde luego, lo hice desde el punto de vista animado, por no decir relajado...

Un abrazo.

Aristos Veyrud dijo...

Con esa experiencia se debe hacer el control dental cada 15 días y no una vez al año como es la norma.
Abrazos!!!

Nurocas dijo...

Por fin araño unos minutos para leerte con paz, mañana me reservo al menos los mismos para el que me queda, no me gusta hacerlo a trompicones, no los saboreo igual, así que aunque tarde, prefiero contar con el tiempo que merecen.
Vaya con tu dentista, yo he pasado por tantos que por probabilidad al menos uno que estuviese cañón debería haberme tocado, en fin, puede ser que no lo vea, igual el contexto no les hace tan sexys. A día de hoy tengo un dentista que conozco desde que tenía 15 años y era un chaval imberbe, ni podría planteármelo sin que me provocase repelús. Seguiré sufriendo tornos sin erotismo dental.
He disfrutado mucho, me encanta como cuentas y como funciona tu imaginación

Óscar Sejas dijo...

Todas las dentistas que me he encontrado en mi vida no se parecían en nada a Regina. Menos mal, porque si no hubiera ido los lunes, los martes, los miércoles y también los jueves y los viernes jajajaja.

Me ha encantado el relato, cuídate genio.

Un abrazo.

josef dijo...

Pues sí Aristos. yo voy ya la semana que viene sin falta jejeje.

Un abrazo!

josef dijo...

Pues ya sabes Nurocas o cambias de dentista y buscas la versión de Regina en hombre, o nada que hacer. Tu dentista seguirá taladrándote la dentadura impasible y tú... a sufrir las consecuencias jajaja.
Gracias de nuevo por tus visitas y tus siempre meditados comentarios.

Un abrazo.

josef dijo...

Pues sí... a veces a uno le salen, de no sabe dónde, unos relatos como para considerarse un genio. Ahora, no sé qué clase de genio seré, si alocado o perdido jajaja.

Un fuerte abrazo.

Pérola dijo...

Uma linguagem expressiva e que se solta ao agarrar-nos.

Beijos

pseudosocióloga dijo...

Ja, ja, ja......

María dijo...

Lo que es el poder de la sugestión xD! a este hombre le podían estar desmembrando que su mente le trasladaba a los paraísos más inhóspitos entre melenas fulgurantes y derretimientos varios o a lo mejor es que tras el primer encuentro ya lo anestesió para siempre jamás ... Mmmm pero que suerte, a mi no me llevan al dentista más que arrastras, por cier ¿Paco Humbral era dentista además de escritor? no.. seguro que te he entendido mal aunque.. con su hablar extraño no me sorprende puede que llevara implantes dentales autoinstalados :-)

Un beso enorme.

Ishtar dijo...

Me ha encantado, así, sabiendo que hay una señora tan estupenda esperándote, da gusto ir al dentista.
Espero que pudiera encontrar a Regina u a una digna heredera.
Un abrazo

LA ZARZAMORA dijo...

Sonrío....
Así cualquiera no vuelve una y mil veces. Hasta con dentadura postiza...!!!
Je, je.
Besos, Josef.

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