sábado, junio 23, 2012

Echaré de Menos los Días....

 



Agradezco la lectura y la atención a quienes, unos instantes, os detuvisteis en mis obras, las comentasteis, las valorasteis, y en un momento determinado os convertisteis en seguidores y me animasteis a progresar; infundiéndome ánimos, dispensándome halagos, permaneciendo a mi lado, haciéndoos notar, aún estando lejos, al otro lado de una infinita, interminable, vasta, y en determinados momentos, difícil de comprender para mí y quizá también para vosotros, red.
Echaré de menos los días y noches en las que escribiendo idealicé mundos, recorrí yermas o frondosas extensiones, embutí mis sentidos en parajes nostálgicos, unas veces y otras, carbonizados; recorrí las arterias de ciudades sucias y ruidosas, imposibles o reales, como pueda serlo mi carne en un mundo que a veces también es sueño; abracé a mis amadas, auténticas o inalcanzables (eso sí ¡siempre bellas!) en prostíbulos de baja estopa o palacios de hielo y diamantes, asesiné y jugué a la ruleta rusa con hombres desesperados pero cuerdos en su locura; follé vaginas lubricadas, nunca secas, tampoco vírgenes (nunca fui el primero, excepto cuando era espermatozoide en el útero), vomité sangre de rabia, envidia, rencor (sentimientos indisolubles en el ser humano); padecí accidentes y me vi enmarañado en la telaraña de la vida, hasta encontrar a mi mujer, la cual no quiso quedarse conmigo y me abandonó (ahora lo sé, para siempre) pero no me importó - seguí a lo mío -; asistí a conciertos en escenarios con cortinas de encaje y satén, jugué partidas de póker en las que perdía dinero a raudales, pero no así una tierna y estúpida sonrisa de embriaguez, y nunca cometí el error de sentirme un elemento sobresaliente, sino más bien tímido y sordo, que escuchaba lo que me interesaba (lo mismo hacemos todos o casi todos) y el día que quise enfrentarme a la violencia desenfrenada del mundo, salí con las orejas gachas...
Por todo ello me encerré y viví en una brillante y próspera burbuja de fantasía y entelequia, sin importarme ser... ¿alguien?
Y ahora, hoy, cuando no soy nadie, me pregunto ¿y si fuera alguien, sería mejor de lo que soy?
Hoy me llega una respuesta al corazón, no a la cabeza (mi defecto, utilizo poco el cerebro) me dice: Detente. Llevas escribiendo diecisiete años y estás bajo en autoestima y repite: Detente y recárgate, estás vacío, los blogs no te llenan, la pluma se bloquea, hay otras cosas. Aprende a amar y a amarte de nuevo.
Y eso mismo pienso a hacer este verano. Escribiré. Pero solo si mi mente lo desea. Mientras tanto, amueblaré de nuevo mi cabeza algo atribulada.
No es un adiós, sí un hasta siempre.

José Fernández del Vallado. Josef. 22 Junio 2012.
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