domingo, junio 10, 2012

Acerca de un País con…

 


Había una vez un país con dificultades. Desde hacía un par de años todo era bastante triste, por no decir, lamentable.
Lo cierto – había que reconocerlo – de entrada la Crisis sorprendió a casi todos. Y es que algunos, por no decir demasiados, ¡vivían tan sorprendentemente bien...!
Al principio, en la televisión, en un programa, incluso se planteaba la siguiente cuestión: “¿Dónde está la Crisis?”
Mientras la primera gran lacra, el sector del ladrillo se hundía, un organismo, los financieros, permanecían en silencio. ¿O quizá no? Hubo quienes certificaron que la “Banca” no estaba afectada y declararon: “Todo marcha bien. Nada perjudica nuestros cimientos económicos.” Era de suponer que el sector capitalista, no sólo había colaborado, sino impulsó la burbuja y ahora nadie se atrevía a pronunciar una palabra: QUIEBRA.  
De pronto todos estaban obsesionados con los recortes, la política y el derrumbe bancario. Todos estaban en la misma red y quienes la manejaban – resucitados de la Santa Inquisición –, no hacían sino oprimir la soga corrediza sobre los sectores más susceptibles, sino también beneficiosos, y mientras desmenuzaban una sociedad que había costado años cimentar, mantenían en la sombra a los inductores del desastre.
En cuanto al sector castrense y religioso, permanecía en silencio. ¿Nadie osaba hacerles cosquillas, ni siquiera sacarlos a colación? Había una razón y de peso. Los inquisidores son parientes hermanos de los opresores, causantes de las desgracias del pueblo.
Cosa extraña. De repente todos eran culpables y sufrirían las consecuencias de lo que unos cuantos, originaron. Se sabía además quiénes eran, en primer lugar: Financieros opulentos y especuladores sin escrúpulos. En segundo: Políticos, legislativos, y funcionarios parásitos.
Lo cierto – habrá que reconocerlo – la Crisis nos sorprendió. Y ahora estábamos cayendo. Sentí cómo gracias a quienes prefirieron volver la mirada a otro lado y hundir las manos en el pastel carroñero y corrupto, me precipitaba al hoyo que habían excavado para nosotros. Pero lo peor es que además, ahora, ELLOS, la lacra ¿iban a recibir un rescate de cuarenta mil millones? ¿Para qué? Para dilapidarlo en tanto el pueblo: Trabajadores de a pie, funcionarios honrados, obreros, científicos, maestros, mentores, catedráticos, sanitarios, hosteleros, etc., quienes debido a la codicia de unos habían perdido sus empleos y se encontraban sin ayudas, inmersos en un paro incierto y casi – aunque nunca acostumbrados a vivir en la precariedad – sin asideros básicos en los que sustentarse, por contrapartida, ¿qué esperaban recibir?
 Había una vez un país con dificultades. Desde hacía un par de años todo era bastante triste, por no decir, lamentable.
¿Y ahora, los hombres de a pie: Trabajadores; los de siempre, con el dinero que no tenían o quizá el que tanto les costó ahorrar, tendrían que sacar una vez más a los especuladores y demás fauna yuppie y parasitaria, las castañas del fuego?
Cabía solo una respuesta, y era también la de siempre.

José Fernández del Vallado. Josef. Junio 2012.
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