miércoles, abril 21, 2010

Mi hermano. Los escritores. Y un repaso a la historia.


Mi hermano va a encontrar por fin un puesto de trabajo, y me alegro mucho por él. Yo quisiera tener un trabajo como el de mi hermano. Ser abogado defensor de una causa, en todo caso, justa. Pero no me pega o no me va. Por eso me ha tocado estar aquí, encerrado en mi sótano – prisión, enviando currículum a empresas a las cuales no intereso o no les interesa un escritor. Lo dicho, los escritores no servimos para nada, más que para escribir. En cambio hay países a los que los escritores les importan: Les importa encarcelarlos y pegarles un tiro en la nuca; todo por escribir. Claro, debe de ser que por aquí el trabajo de escritor está infravalorado, por eso no te pagan. Antes también se estilaba aquí. Lo de darles un tiro, en la nuca, o donde fuera...
Lo otro, lo de pagar, nunca se estiló.

A Franco no le agradaban escritores que no fueran del régimen (tampoco les pagaba). Lo curioso es que ahora que estamos en una democracia (o eso dicen), en el gremio de la justicia una serie de jueces ¿franquistas? quieren encausar a otro que no lo es porque indaga en los crímenes que cometió un dictador que estuvo a la altura de Hitler. Yo no digo que el señor Garzón sea una persona ideal; es ambicioso y un tanto politiquero. Al menos, a lo largo de su vida ha demostrado serlo. Pero algunas cosas de las que hizo y hace – ordenó detener a Pinochet – y ahora, saca a la luz los cadáveres de la dictadura, me parece que no están de más. Hay tanto cadáver encubierto que da asco. Y todo por la política. Siempre lo he pensado pero nunca lo he dicho: “De la política al crimen hay un paso.” La historia lo demuestra con preclara luminosidad. Lo que me asombra es que a estas alturas exista gente a quien les preocupa o inquieta que el mundo sepa que Franco fue un asesino de masas; cuando todos lo sabemos ¿O hay quien todavía no?
Imagino a esos jueces que procesan a otro de su gremio; deben pertenecer a otro tiempo. Ser parecidos a viejas momias a medio embalsamar. Tal vez seguidores de Ramsés II, que finalmente hallaron la perfección en Franco.

Por cierto, ya que estamos. ¿Por qué no sacan el cadáver de Franco a pasear? Desde luego, es de un angustioso el mausoleo que se construyó con los prisioneros. ¡Sus prisioneros! No lo olvidemos. Creo que muchos de ellos yacen enterrados a su vera. Figuraros, qué pena, que desastre o ¡que gran putada! Acabar yaciendo junto al hombre que seguramente aborrecías más en el mundo.
Desde luego, la vida es injusta, ¿pero y la muerte?

José Fernández del Vallado. Josef. Abril 2010.
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