viernes, mayo 22, 2009

Como una Coral.


A veces entro en tu cuerpo deslizando mis notas como una coral,
aprendo a mecerme al compás de sus ímpetus disipados.
Mis manos se transforman en ramificaciones
de un todo
incesante que persigue tus anhelos,
mi lengua en anémona que acaricia los secretos
de tu gruta paladar;

mi cintura se ciñe a tu envoltura de piel irradiada
por el calor de un sol
interno protuberante y clitorial.
Descubro cimas sinuosas, abombadas,
y riachuelos cuya humedad riega de dulce sabor
salobre
la cartografía de un mapa incuestionable

y misterioso que contiene el secreto en clave de la vida…


José Fernández del Vallado. Mayo 2009



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