viernes, agosto 06, 2010

En los inicios… hallarás los finales


A la mañana siguiente despierto con nuevas sensaciones. La primera, ya no me siento asesino. La segunda, comienzo a salir de mi bache. Una depresión que a fin de cuentas me ha pasado la triste factura de dos crímenes que en el fondo se han hecho necesarios. ¿Cómo evitarlo, cuando en realidad estaba ofendido y resentido contra la sociedad? De pronto mi mente se empieza a sentir bien de nuevo. A miles de kilómetros de distancia de una realidad que me abrasa.
El viaje ha comenzado. Escapar de los muros que Madrid forjaba en torno a mí no ha resultado tan complejo. Estoy solo y a la vez acompañado por un sentimiento de complacencia divino. Me doy cuenta de nuevo y vuelvo a ser enormemente feliz. A fin de cuentas, he logrado salir de mi agujero, sobrevivir al pozo que estaba consumiendo mis ilusiones hasta reducirlas en una masa inconsistente de gelatina inmaterial.

Traté de no perder contacto con mi pasado, con épocas remotas en las que la gloria se podía forjar en un día lúcido de color inusitado. Traté de no perder el color joven de la vida. En realidad mi revolución interna puede resumirse como la pugna por renovarme, sin dejar de perder contacto con mi realidad; la realidad de mi pasado y de mi ser. Ya no puedo detenerme, seguiré caminando. El viaje sólo ha hecho que proseguir en una nueva dirección... Seguiré buscando el relato. Mi relato.

José Fernández del Vallado. Josef. Agosto 2010.
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