domingo, agosto 01, 2010

Cruce de Caminos.


Hoy he tocado la noche con la luz de las yemas de mis dedos; y he sentido vida...
Hace días que me encontraba definitivamente acabado, pero, miren por donde, tal vez esté vivo. No sé hasta qué punto es necesario demostrar que uno vive o si es necesario. Pero las sensaciones... ciertas sensaciones de amortajado que he tenido estos días, no me han convencido, y apenas me han permitido encontrarme a gusto conmigo mismo.

Hoy he vuelto a caminar en la oscuridad de la noche, y advertir que hay peligros indetectables rodeando mi figura, en cierta manera, me ha aliviado de nuevo. Pues sé que no estoy solo. Presiento que alguien vigila mis pasos desde que nací. Tal vez sean sólo ilusiones y si lo son, prefiero no descubrirlo. Creo que merece la pena dejarse impregnar con la magia de los secretos, de las fascinaciones, de las maravillas, y seguir apostando por una vida llena de disfraces indescifrables, de los cuales a lo mejor, de vez en cuando, desenvuelvas el pliego que oculta la dulzura de un caramelo, y otras, la amargura de una leve pero no insubsanable desilusión. Así es la vida: una de cal otra de arena y otra de... ¿blando algodón?

Me gusta escribir y hoy tengo ganas de hacerlo, pero no seguiré sin dirección. Prefiero dejar pasar el tiempo anhelando plasmar el relato que se me ocurrirá. ¿A dónde viajaré? ¿Con quién me encontraré? ¿Volveré a reencontrarme con ella? ¿Me está esperando al otro lado del mar? ¿O llegaré a un nuevo cruce de caminos? Siempre fueron interesantes esos cruces.
Hoy, de momento, me detengo en un chiringo al lado del cruce. Los próximos días, comenzará la aventura...


Un abrazo.

José Fernández del Vallado. Josef 2010.
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