jueves, agosto 12, 2010

Tres microrrelatos sobre lentes de josef, una frase y una frase de Einstein.


Hibernación.

Cuando el sol cambió de color y empezó a verse como una bola roja, la irradiación se hizo tan intensa que los ríos y pantanos se secaron, los bosques se volvieron desiertos, el océano descendió varios metros, el asfalto de las carreteras se convirtió en una emulsión pegajosa, los hombres comenzaron a enloquecer y a morir trastornados, decidí que era la hora.
Excavé un agujero me puse las lentes, me introduje y enroscado me dispuse a dormir.

Sex -cuestro.

La mujer exuberante chocó conmigo en el supermercado y mis lentes solares fueron a parar entre sus pechos. Mirándola de la cabeza a los pies, le pregunté si llevaba wondebra. Me contestó con orgullo que no. Sonrojado, le pedí si podía. Asintió sin reparos. Metí la mano y saqué un mp4, una pelota de golf, paquetes de lomo embutido, libros, un par de móviles, un notebook, zapatos de tacón. Finalmente sentí un agudo mordisco, era su perrito, un poedel de lanas en miniatura, llevaba mis lentes puestas. Decidido a arrebatárselas lo atrapé por el hocico. No tuve tiempo de más. La mujer me agarró por el pelo y me introdujo. Llevo aquí una semana, hace mucho calor, apesta a Eau de rochas. Mi único alimento consiste en mamar un par de veces al día. Sigo a la espera de que recauden el capital que exige a cambio de mí o vengan a rescatarme.


Las lentes.

El hombre invisible chocó conmigo en el Caprabo sobre las cinco y media de la tarde; se me cayeron las gafas y se me rompieron. Se excusó de no haberme visto porque se encontraba de espaldas a mí. Yo también me excusé; mis gafas estaban sucias. Sacó unas gafas y me las cedió. Las gafas que me regaló eran tan eficaces, que al repasarlas desaparecían. No volví a ver al hombre, no había forma de verlo. ¿Y si las gafas tenían un defecto de fábrica?


Frases.

A) No escribo cuentos que elucubren sobre razones o alumbren espíritus. Escribo para mantenerme como una sola letra más, hasta encontrar la puerta de acceso al libro siguiente. Josef.

B) Solamente dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana. Albert Einstein

José Fernández del Vallado. Josef, agosto 2010.
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