miércoles, diciembre 03, 2008

Busco el recuerdo.

Trompetas de guerra,
ejércitos que acechan.
La paz está truncada, murió.
Recorro páramos vacíos
oscuridad gélida de muerte...

Tras las deflagraciones
el sol se oscureció,
y se volvió marrón café.

Huele a suciedad,
el aire escuece la carne se cuece
con un leve rayo de luz.
El agua envenenada
 los blindados y bulldozers
escupen fuego y metralla
¿en nombre de quién?

Busco a Alexia,
está viva 
en mí memoria.
   Amarla fue fácil
 en las mañanas radiantes
del último verano de paz,
 cuando nuestros corazones
latían despiertos.

Ahora, en soledad
mi arteria reposa aterida.

Recuerdo la habitación azul,
aquellos labios finos,
los ojos concéntricos,
su mirada cálida y azul.

Recuerdo otra vida distinta
 diferente,
anterior a las conquistas,
con cada ser en su lugar,
iluminado por un aura de sol y promisión.
¿Por qué la ambición?

Hicimos el amor en la laguna,
en sus riberas;
y todos los días del año
sin dejar uno sólo al azar.

Los perfiles de la tropa
se difuminan a lo lejos
 avanzan como insectos
por caminos que una vez fueron otros.

En vez de un clavel blanco y hermoso
gobierno un fusil frío y letal.
Desciendo barrancos
y los repueblo de ánimas,
soy la muerte y Satán,
soy el Ángel Caído.

Ahora soy eso,
antes fui una promesa
de felicidad que se marchitó
dejándose vencer por el miedo.

¡La veo!
Una torre de marfil.
Último reducto del ser puro.
Dicen que en ella moran las almas celestes
y todavía habita
la paz mudada de nombre.
Dicen que para quien la tome
será la victoria.

Ya no creo en victorias.
Buscamos victorias, premios, ganancias
y somos efímeros;
buscamos el reconocimiento de seres
que como nosotros
desean ser reconocidos.

Yo quiero ser... nada,
tan sólo busco a Alexia.

Recuerdo las primaveras
en que las flores germinaban,
íbamos al campo
y tomándonos de las manos,
con el candor de dos niños
sonreíamos a la vida.

Recuerdo los zorros blancos y pardos,
el trino del picacanto,
el rugido del sirex,
y sus canciones,
al crepúsculo multicolor e irisado
de las tres lunas de Orión…

Busco el recuerdo,
dulce, salado, inmortal
para siempre de Alexia...


José Fernández del Vallado. Josef. 2008.










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