martes, septiembre 30, 2008

Escribir. Escribo.


Escribir… al ritmo que imprime la música. Días vacíos, esperando a que nada pase cuando lo que tenía que pasar no sucedió. No merece la pena salir, fuera la lluvia tintinea sobre las últimas hojas de un otoño que quema la piel, mientras, yo sigo dentro de mí sin conseguir abrir la puerta del interior, perdiendo el motor de mi vida en escritos baldíos. Estoy podrido y contagio a quienes no debo, me presento a certámenes para otros. Tal vez “ellos” tengan razón y sólo expulso heces y basura. Ni siquiera la música que me llenaba me contiene. Ni siquiera soy capaz de mirar a los ojos de nadie, porque no consigo demostrar que saco a mi tiempo brillo y utilidad.

Escribir… escuchando la voz serena y mágica de Jack Jonson.
Realizarse lo llaman a conseguir cumplir tus sueños… ¿realizarse? ¿Me siento realizado? Sí, como si me estuvieran jodiendo.
A veces desearía estar enterrado junto a mi hermano jugando con él a las canicas, como cuando éramos niños y no había otras cosas en las que preocuparse o de las que preocuparse.




Lo siento, mis cuatro lectores, mi cabeza no da más de si, mis plomos están fundidos, no soy capaz de seguir adelante. Estoy bloqueado, mi cabeza se ha vuelto de hormigón y los pensamientos pesan como toneladas de mármol, lo siento de verdad…
Escribo… y no me sale otra cosa que esta retahíla de palabras absurdas… Escribo y me da miedo comprobar la serenidad de ¿Patricia, Sofía, Vivianne, o tal vez fue Alicia? para afrontar problemas que ni siquiera soñé con tener algún día. Escribo y pierdo audición enfrascado en mi vida interior sin hablar durante días y días con nadie o se dice con alguien… Escribo ¿para ganar la recompensa de ser leído por alguien, ¿o por nadie? Y por quién. Hace catorce años comencé y hoy me pregunto por qué…
Pero escribo… antes hice otras cosas, hoy no; no hablo, no siento, no canto, lloro sin lágrimas, río para mis adentros o río y mi carcajada rebota en las cuatro paredes de mi recinto produciendo un eco inexplorado. Araño, mutilo mis uñas, lacero mi vista, me dejo greñas… soy sonámbulo, escribo y sueño que escribo despierto, escribo y sueño dormido que escribo; escribo sobre el costado, de lado de pie de media oreja con los ojos hinchados y henchidos de vanidad superlativa… Escribo porque me meo de risa, porque la vitalidad se me escapa por las manos, porque atrapo ideas al vuelo, porque al fumar marihuana escribía halos de humo que se esfumaban, porque al beber alcohol me estrellaba contra las esquinas de las letras, escribo porque quiero ser paradigma de la idiotez mal pensante, escribo porque me gusta amar las letras y muchas veces le hago el amor a la O y a la Q “¿Quieres?” A la V le pido Vasos de Vida, a la B Bidones de Bocas a las que Besar, y como siempre a la A un Amor Antológico. Pero si Escribo Es porque En Especial Escribir me Excita de una forma Excluyente. Escribo…

Escribo…


Septiembre 2008 Josef.



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