jueves, octubre 16, 2008

Kawésqar Olvidado.

Kawésqar olvidado, tú que vagas en la oscuridad de los tiempos, el sol te ha dejado y deambulas como un alma perdida buscando el guerrero que fuiste, tú, el hombre que estuvo al lado del Dios Alep-Láyp esperando el momento en que tu canoa habrá de bogar una vez más por la peligrosa región de los canales. Haz que los cuatro vientos magistrales: Acúlator, viento del Norte; Aculaia, viento de Sur; Sectiser, viento del Este, y Acticser, te guíen de nuevo.

Kawésqar olvidado, aún la recuerdas detenida ante ti a una distancia de tres metros, observándote con aquella mirada colmada de fuego. Y a ti, haciendo oscilar con ambas manos un trapo extendido ante sus ojos y cantando: “canú... canú... canúa...” mientras ella sonreía. La tomaste de una mano, diste un fuerte tirón y ambos, entre carcajadas, os declarasteis mutuamente casados.

Kawésqar olvidado ¿por qué tus palabras ya no poseen el poder de hacer brotar la vida y la felicidad? ¿Por qué el macizo de hielo azul en el que te refugiabas, antes cálido, desapareció, y pasó a ser gélido como la noche mortal, los días son todos iguales, y ni siquiera la ballena desea morir en la playa y prestar su carne para alimentar a tu tribu? No esperes encontrar en la vida futura el delicioso bosque de aves y pájaros, moluscos e innumerables focas, con el cual sueñas a menudo, sino un pozo profundo y oscuro, lleno de sangre, del que no podrás salir.

Kawésqar olvidado, los visteis llegar, abriéndose paso caritativamente, esgrimiendo el palo en forma de cruz. Os obligaron a besarlo; a dejar el aceite de lobo marino que cubría y protegía vuestros cuerpos desnudos; las pieles de foca que os arropaban y os vistieron con paños húmedos que os helaban de frío. Los loberos acabaron pronto con vuestro principal alimento (además de dejaros varicela, tuberculosis, alcoholismo) y luego encima, si os atrevíais a robar una sola oveja para comer, os mataban como a perros.

Kawésqar olvidado, de nuevo te sumes en la tristeza, pues sin brillo tu alma no puede habitar y sin la luz del sol una oscuridad perpetua dominará los canales y valles que antes fueron tu vida y la de los tuyos. Ahora lo sabes, estás solo y eres viejo. Eres el último rey de una tierra que el blanco no comprende y destruye, lo mismo que hace con todo aquello que toca. Ahora, eres una criatura en el ocaso de un triste día, el último de una estirpe gloriosa. ¿Os alzaréis de nuevo en esplendor? ¿Volveréis a ser esa familia feliz y orgullosa?

Kawésqar olvidado, descansarás al lado del gran Alep Láyp y cuando el blanco haya olvidado para siempre vuestras tierras, e incluso que exististeis, a la salida de un nuevo gran sol, volveréis a ser libres para vagar con satisfacción por vuestro mundo de hielo dulce y salado...

El 5 de Agosto de 2008, fallecio el ultimo kawésqar puro, Alberto Achacaz Walakial, de 79 años.

José Fernández del Vallado. Josef. Oct 2008.


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