miércoles, octubre 29, 2008

¿Y TÚ DICES NO A LA VIOLENCIA?


Estoy de acuerdo en que el mundo grite: ¡NO A LA VIOLENCIA! a las guerras y a los toros, pero diré algo para derrumbar tu conciencia o tus esquemas. No lo hago a mala idea. Sólo es para que veas quienes somos realmente NOSOTROS. Este mundo que clama no a la violencia y a las guerras. Los políticos, propugnan la paz, y están a la cabeza – por un lado – mientras por otro, mantienen abiertas y en funcionamiento enormes fábricas de armamento. Es un mundo de “fábricas” que contaminan y ensamblan armas de precisión milimétrica, hechas para asesinar. Desde luego, no las verás con nombres belicistas, porque están encubiertas, pero tenlo por seguro están aquí, dentro de nuestro territorio; de hecho, muchos viven al lado de ellas sin siquiera darse cuenta. España fabrica pistolas, granadas, blindados, corbetas y fragatas, misiles de alcance medio, submarinos tácticos de ataque, e incluso e oído que existe una fábrica de peligrosas minas anti persona. Todo está apoyado y financiado por nuestro gobierno y estas armas van a parar:


a)A la policía.


b)Al Ejército que las prueba (todos los años hay desgraciados accidentes de militares que ni se mencionan en los periódicos).


c)A las bandas de violentos, narcos y mafia (Incontables asesinatos por ajustes de cuentas y narcotráfico).


d)A los terroristas.


e)A los países que libran guerras y están en estados precarios como sucede, por ejemplo, con nuestra vecina y cercana África. Las guerras que allí tienen lugar, están financiadas por el dinero de occidente – NUESTRO DINERO – eso tampoco te lo cuentan. Las contiendas repercuten en el medio ambiente de estos países. Sus parques naturales son devastados, sus riquezas esquilmadas, su fauna maltratada vendida y se trafica hasta la extinción.

En este mismo mundo, nuestro mundo, tras cobrarse a tiros durante una maravillosa mañana de caza unas trescientas o más perdices por el placer de la diversión, nunca por el de la subsistencia, se dice no a la guerra. A continuación se preparan unas tortillas de patatas, se llenan unas botas de tinto, y se va a festejar a una plaza de toros. ¿Y a festejar qué te preguntarás? Pues el baile o fiesta de la SANGRE. Sí. Porque en realidad éso y nada más es lo que (¿te atrae a ti también?) excita a la gente: La sangre, el peligro, el olor a miedo y a muerte, y la misma muerte. Nada como el morbo de ver morir en directo. Éste, amigo/a mio/a, no es nuestro mundo, sino nuestro sistema de vida. Somos depredadores: Asesinos. De hecho, la humanidad siempre se comportó como tal. Si no, respóndeme a algo. ¿A quien sino a un humano se le ocurrió el tormento más espantoso para matar haciendo sufrir a otro humano? Por favor, pincha en la siguiente palabra: “Empalamiento” y lee en Wikipedia con mucha atención – si no se te revuelven las tripas –, lo que es capaz de hacer el hombre y con qué crueldad para asesinar a otros de su especie, y dime, luego ¡DIME!, si nosotros somos esa raza honesta, caritativa e inteligente, o por el contrario somos cobardes, arteros y crueles, y merecemos un castigo. El castigo que nos estamos labrando. Nuestro auto exterminio.

Lamento ser tan duro, pero hoy, como tantos días, estoy cansado del juego de siempre: La hipocresía; en la cual nos embriaga un sistema tan preocupado ahora por recuperar sus “NACIENTES VALORES CAPITALISTAS” y en “REFUNDAR EL CAPITALISMO” y a la vez tan indiferente y cruel hacia este otro mundo, el de quienes no ganan siquiera veinte euros al mes, el de quienes nacieron para ser carnaza de NOSOTROS, los dioses de occidente, y de ellos, los dioses de Oriente.

¡Un abrazo amigo! Que la suerte te acompañe. Pero sobre todo, cuídate mucho, y camina a este lado de la línea, no vayas a cruzarla y te conviertas mañana en blanco de nuestras armas, y de asesino, pases a resultar carnaza. Porque ¿sabe alguien hasta dónde se extiende este lado de la línea? Hoy sé con claridad una cosa. Empieza allí, EN WALL STREET, pero no tiene final, su límite está sujeto a los cánones que dicta el Imperio de la muerte, y ese Imperio es un juego de ruleta rusa, de oscilaciones de mercado, de bolsas, de corredores de apuestas que trafican con tu dinero en todo el mundo... O sea, las grandes multinacionales te tienen ya en sus manos, y juegan entre ellas con sus reglas, una enorme partida de pocker sobre el mapa de la tierra.

¿Cuándo podrá desmontarse este entramado fatal?
Sigue ahí, espera para hacerlo. Y si lo haces, no lo hagas nunca en nombre de una religión, ni de un movimiento político, ni de cualquier doctrina imperante y oportunista. Hazlo porque es necesario. Hazlo por ti y por nosotros, asesinos en masa que todos los días miramos para otro lado, y no sólo matamos un toro, ejecutamos millones de reses, lechones, corderos, perdices, conejos, liebres, jabalíes, aves de presa, felinos en peligro de extinción y multitud de especies de aves; capturamos ingentes toneladas de pescado y labramos la tierra hasta llevarla a sus límites y erosionarla sin remedio, y todo ello, sin mirar más allá de nuestras narices. Por fortuna somos prácticos, y vivimos al día. En general siempre hicimos así. Total, mientras haya unos cuantos que disfruten de los mejores manjares y vivan rodeados de esclavos, aunque nieguen la esclavitud, y controlen el negocio del mundo, aunque nieguen ejercer tal control, y sean solo unos cien millones dentro de un mundo poblado por seis mil millones de almas, la ruleta seguirá funcionando hasta sus últimas consecuencias.

Un saludo amigo. ¡Sí, te hablo a ti! Al ése que mira indiferente. Al que se divierte despreocupado. Al que no le importa tirar un papel al suelo, dejar abierto el grifo del agua, utilizar bolsas de plástico, ni gastar menos. Al que opina que todo esto es desmesurado y apocalíptico porque vive subido a horcajadas sobre los demás. Al que caza sin sentido sintiéndose poderoso, al que pesca toneladas de bancos de peces sin buscar solución, al que mata por diversión, al que devora lo que no se debe devorar y sobre todo al que vive en la cima de la vida, y maneja nuestras vidas, creyendo que el desastre del mundo jamás le alcanzará. A ti “ser humano.”

Ten mucho, mucho cuidado, pues a partir de ahora tu tiempo sobre el planeta está realmente en el límite. Está contado. Todo depende de que toques la pieza equivocada. Entonces tu castillo de oro, ese oro que amaste más que a la vida de tus súbditos, que te hizo enloquecer, por el cual cometiste crímenes injustos, sangrientos, y destruiste culturas milenarias, se desmoronará para siempre. Y no se oirán más cánticos de placer y alegría, ni risas, ni el lloro tierno de un bebé, ni se verán más abrazos, ni el beso de unos enamorados, ni se oirá la voz alegre de los jóvenes, ni la brisa del viento al amanecer, ni el sol de un atardecer. No habrá futuro. No habrá nada. Sólo un vacío espeluznante de vasta e ilimitada eternidad...

José Fernández del Vallado. Josef. 2008.


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